Cuando uno habla con Alexander Malofeev entiende de inmediato por qué está entre los mejores pianistas: la fama no se le ha subido a la cabeza. Sabe que lo más importante es la audiencia, que a ellos se debe. Y para ellos toca. Y claro, también para sí mismo.
Cuando uno habla con Alexander Malofeev entiende de inmediato por qué está entre los mejores pianistas: la fama no se le ha subido a la cabeza. Sabe que lo más importante es la audiencia, que a ellos se debe. Y para ellos toca. Y claro, también para sí mismo.
/ Difusión
Por Alfonso Rivadeneyra García

Cuando la Unión Soviética surgió, entre sus medidas estuvo darle un impulso mayúsculo a las artes musicales. Esto se mantuvo tras la caída de la Cortina de Hierro, y uno de sus ejemplos más recientes es el pianista Alexander Malofeev, nacido en este siglo, en el 2001, pero que a sus cortos 22 años ya ha dejado huella en el mundo de la música clásica. A primera vista podría ser confundido con un adolescente, pero ya dejó esa edad; ha crecido, literalmente, sobre los escenarios, esto desde que ganó el Concurso Internacional Tchaikovsky en la categoría de músicos jóvenes.