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Sobre Charlie Watts, su modestia y discreción eran tan célebres como su talento. (Foto: Carsten Rehder / AFP)

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Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Sobre Charlie Watts, su modestia y discreción eran tan célebres como su talento. (Foto: Carsten Rehder / AFP)
Sobre Charlie Watts, su modestia y discreción eran tan célebres como su talento. (Foto: Carsten Rehder / AFP)
/ CARSTEN REHDER
Por Czar Gutiérrez

El filo de la guitarra corta la noche hasta estrellarse con la batería y generar el primer golpe infeccioso del recital. Eran las nueve en punto cuando estalló “Start Me Up” en Lima, con su famosa ‘reverberación de baño’ y su famoso cambio de letras del ‘start it up’ original. Entonces los cimientos del Monumental de Ate respondieron con un temblor. Y las placas tectónicas de 50 mil almas se rajaron irremediablemente en una noche que nadie olvida. He ahí a Mick Jagger diciendo después de la tercera canción: “Hola, Lima; hola, Perú; hola, mis causitas”. He allí al ‘gentleman’ encargado de redoblantes, bombos y platillos refugiado entre sus tambores con el mismo perfil bajo y la misma humildad del niño que había crecido en una casa prefabricada en los suburbios de Wembley.