Asegura que desde muy chico quiso ser músico. No era una cosa de familia ni nada por el estilo –aunque en su casa siempre se cantaba–, sino un latido interno que algunos llaman vocación. Y por eso, conforme pasaba el tiempo, buscaba cualquier oportunidad para tocar ‘covers’ que lo apasionaban. Se subía a buses y coasters de la avenida Arequipa, se presentaba en restaurantes, y durante varios años mostraba su talento en hoteles.

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