Por Sonia del Águila

Pese a disposiciones restrictivas y limitantes, el negocio de la música no se detuvo en 2021. El retorno lento pero sostenido de conciertos y festivales a la presencialidad marcó la pauta. Y en este segundo año de pandemia, el streaming volvió a jugar un rol protagónico con asequibles espectáculos virtuales y propuestas efervescentes. “Fue un año de incertidumbre y esperanza para la industria musical”, asegura Jorge Fernández, representante de la productora de eventos Prodartes.

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