The Black Keys: corazones rotos al lado del camino [CRÍTICA]
The Black Keys: corazones rotos al lado del camino [CRÍTICA]

FRANCISCO MELGAR WONG

El éxito comercial sorprendió a los Black Keys cuando este dúo de blues rock y soul sicodélico acababa de lanzar su sexto álbum en estudio: “Brtothers” (2010). Este disco podía dividirse en dos grupos de canciones: aquellas de velocidad medianamente rápida, cuyo gancho era un riff pegajoso y difícil de olvidar (, , “”); y aquellas otras, de tiempos más aletargados y cubiertas por un manto de desesperanza (, , “”).

El siguiente disco, “El Camino” (2011), expresó el éxito repentino de la banda con singular optimismo, trayéndonos la banda sonora perfecta para una película de carretera repleta de aventuras y buenos momentos.  En “los Stones en su modalidad

Portada de "Turn Blue", disco de los Black Keys. (Fotos: Difusión)

 “” es un punto medio entre ambos discos. No hay ‘hits’ inmediatos (el único momento que se acerca a algo como un ‘hit’ al estilo de “Brothers” es “”) pero tampoco hay un grupo de baladas inconsolables. Lo que encontramos son canciones en las que se trata de mantener a la tristeza bajo control, y al mundo a una distancia lo suficientemente prudente como para no resultar dañado.

En ese sentido, el soul sicodélico -que es sin lugar a dudas la marca estilística de este álbum- puede tomarse como la calve para comprender su espíritu. La vocalización de Dan Auerbach, plena de sentimiento y de quiebres que parece haber robado de una diva de soul de los años 70, está enmarcada en un cenagoso y sicotrópico espacio musical que lo salva de caer en las redes de sus propias emociones. Si se toma como el documento musical de alguien que se protege del dolor estimulando su propia imaginación a través de la música, “Turn Blue” funciona muy bien.

Ahora, ¿quién va a cambiar el júbilo de “El Camino” por esta anestesia musical contra los corazones rotos? Eso ya depende de cada oyente.

Puntuación: 4/5