Eddie Murphy como Russell Pierce en la película "El último encargo" (Foto: Amazon Studios)
Eddie Murphy como Russell Pierce en la película "El último encargo" (Foto: Amazon Studios)

Al terminar de ver (“The Pickup”) en Amazon Prime Video y te quedas con esa sensación extraña de que algo importante pasó, pero no lo captaste del todo. Es una de esas películas que mezclan acción, comedia y drama emocional sin dejarte respirar mucho. Y aunque parece que todo cierra, la última media hora —y sobre todo esa escena postcréditos— te deja pensando.

Dirigida por Tim Story y protagonizada por Zoe, Travis y Russell, la historia arranca con el robo a un casino, pero rápidamente se convierte en algo mucho más profundo. Hay venganza, relaciones personales rotas, traumas familiares no resueltos y una idea bastante provocadora sobre lo que significa hacer lo correcto… incluso si eso implica romper la ley.

Eddie Murphy como Russell Pierce en una escena de la película "El último encargo" (Foto: Amazon Studios)
Eddie Murphy como Russell Pierce en una escena de la película "El último encargo" (Foto: Amazon Studios)

EL CORAZÓN DE LA TRAMA: LA VENGANZA DETRÁS DEL ATRACO

Aunque “El último encargo” se presenta como una típica película de robo, su centro emocional está completamente en la figura de Zoe. Ella no arma el plan por codicia. Su objetivo real es hacer justicia por su padre, Mike, un guardia de seguridad que murió heroicamente en el Casino Sorrento durante un incendio. El problema es que, en vez de ser reconocido por su sacrificio, fue deshonrado por la empresa.

Esa herida es la que lleva a Zoe a usar a Travis —a quien seduce— y a Russell, su compañero de trabajo, para infiltrarse en el casino y ejecutar el robo. El plan, que parecía meticuloso, se descontrola cuando entran en escena Miguel y Banner, antiguos socios de la mujer, más impulsivos y violentos.

¿QUÉ PASA CON TRAVIS, RUSSELL Y ZOE?

La tensión se multiplica en los últimos tramos de la película. Miguel muere en un tiroteo y Banner casi arruina todo hasta que Natalie, la esposa de Russell, aparece como una inesperada heroína. Gracias a su intervención, los protagonistas logran salir vivos, aunque no sin consecuencias.

Russell, ya agotado de la rutina y la violencia, decide finalmente retirarse y cumplir su sueño de abrir un B&B. En cambio, Travis, a pesar de todo lo que Zoe le hizo (incluyendo amenazarlo de muerte), no puede dejar de pensar en ella. Y ese lazo, aunque disfuncional, lo lleva a buscarla por meses.

UN REENCUENTRO INESPERADO

Travis logra encontrar a Zoe en Bali, después de cientos de intentos. Ella había desaparecido tras el robo, pero le dejó su número real en una nota, que él se come para evitar que la policía lo vea. Ese gesto tan loco como romántico cierra con un reencuentro donde ambos entienden que su vínculo va más allá del crimen.

Como muestra de gratitud, Zoe incluso le envía parte del dinero robado a Russell. Este detalle es importante porque demuestra que, a pesar de haber violado la ley, no era el dinero lo que realmente le motivaba. Era algo mucho más íntimo: obtener cierre emocional por su padre.

Keke Palmer como Zoe en una escena de la película "El último encargo" (Foto: Amazon Studios)
Keke Palmer como Zoe en una escena de la película "El último encargo" (Foto: Amazon Studios)

EL VERDADERO FINAL: ¿QUIÉN ES EL VERDADERO VILLANO?

Lo interesante es que, justo cuando crees que todo terminó, aparece la escena postcréditos, y es ahí donde la película lanza una última bomba. El jefe de los protagonistas, Clark, recibe una llamada furiosa de un cliente que se queja por la pérdida de un mono ardilla exótico. Esto no es una broma sin más: revela que Clark estaba usando los camiones blindados para traficar con animales ilegales.

Este detalle cambia por completo la percepción del personaje. Ya no es solo un jefe indiferente y explotador, sino alguien involucrado en delitos mucho más oscuros. La corrupción que parecía solo venir del casino también existe dentro de la propia empresa donde trabajan Travis y Russell.

¿Y AHORA QUÉ? ¿PODRÍA HABER UNA SECUELA?

Aunque no hay una confirmación oficial, “El último encargo” deja suficientes cabos sueltos como para pensar en una posible continuación. La relación entre Travis y Zoe, el futuro de Russell, y sobre todo, la operación clandestina de Clark, son elementos que podrían explorarse más a fondo.

Y seamos honestos: una secuela no suena nada descabellada. La historia tocó temas sociales muy relevantes —como la deshumanización laboral, la corrupción institucional y la desigualdad—, todo envuelto en una narrativa de acción entretenida que no subestima al espectador.

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SOBRE EL AUTOR

Bachiller en Periodismo de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Con siete años de experiencia en medios de comunicación escritos, tanto en ediciones impresas como digitales. Actualmente redacto para el Núcleo de Audiencias del Grupo El Comercio.

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