
Un piloto de Delta Airlines, cuyo nombre no ha sido revelado, fue arrestado por agentes federales justo después de aterrizar en el aeropuerto de San Francisco, sorprendiendo tanto a los pasajeros como a la tripulación. Se dio a conocer que el vuelo había llegado desde Minneapolis el sábado por la noche y que la detención ocurrió mientras los pasajeros se preparaban para bajar del avión.
Según testigos, al menos diez agentes federales, incluidos oficiales de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), subieron al avión sin dar ninguna explicación.
Sarah Christianson, una de las pasajeras, relató que incluso el otro piloto anunció por el altavoz que no sabía qué estaba pasando.

Los agentes irrumpieron en la cabina de mando y escoltaron al piloto fuera del avión por el puente de embarque.
“Un grupo de personas con placas, armas y chalecos de distintas agencias se abrió paso por el pasillo hasta la cabina”, dijo Christianson al San Francisco Chronicle.
Poco después, otros oficiales regresaron al avión para llevarse el equipaje del piloto. Aunque no se reveló su identidad, fuentes cercanas a la investigación dijeron a Fox Business que su detención está relacionada con una investigación por material de abuso sexual infantil.

HSI, una división del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), estuvo a cargo de ejecutar la orden de arresto junto con la oficina del alguacil del condado de Contra Costa. Se desconoce si el arresto está relacionado con el estatus migratorio del piloto.
Según el New York Post, Delta Airlines no quiso hacer declaraciones y pidió que todas las preguntas se dirigieran a las autoridades encargadas de la investigación.

Cuáles son las penas para delitos relacionados con material de abuso infantil
En Estados Unidos, los delitos relacionados con material de abuso sexual infantil son castigados con severidad. La producción conlleva entre 15 y 30 años de prisión. En casos graves puede llegar hasta 50 años o cadena perpetua. Distribuir, transportar o recibir este material se penaliza con 5 a 20 años, y hasta 40 años si hay agravantes. La simple posesión, aunque no tiene una pena mínima obligatoria, puede significar hasta 10 años de cárcel.
Además de la cárcel, los condenados deben registrarse como delincuentes sexuales, pagar multas o restituciones económicas a las víctimas y enfrentar restricciones en su vida diaria, como limitaciones para trabajar, vivir en ciertos lugares o usar tecnología.
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