
Virginia se convirtió en el decimocuarto estado de Estados Unidos en permitir a sus residentes utilizar licencias de conducir móviles en aeropuertos equipados con lectores de reconocimiento facial. Esta innovadora opción reemplaza la necesidad de mostrar licencias físicas o pasaportes en los puntos de control de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), marcando un paso más hacia la digitalización de los viajes.
Este avance permite a los pasajeros pasar por los puntos de control de la TSA utilizando la tecnología de autorización de credenciales (CAT-2). Estos lectores digitales escanean la identificación móvil y toman una fotografía en vivo del viajero, comparándola con la imagen almacenada en la licencia digital. La combinación de identificación digital y reconocimiento facial promete agilizar el proceso de verificación de identidad en los aeropuertos.
Sin embargo, no todos los aeropuertos están equipados con esta tecnología. Solo aquellos con lectores CAT-2 pueden aceptar estas licencias digitales, lo que requiere que el vuelo del pasajero parta de una de estas ubicaciones. Actualmente, hay 230 aeropuertos en EE.UU. con esta tecnología, y se espera que el número aumente a 430 en los próximos años.

LOS 14 ESTADOS DONDE LA TSA ACEPTA LAS IDENTIFICACIONES DIGITALES
La identificación digital debe ser emitida por uno de los 14 estados cuyas licencias de conducir móviles cumplen con la tecnología de la TSA:
- Arizona
- California
- Colorado
- Georgia
- Hawái
- Iowa
- Luisiana
- Maryland
- Nuevo México
- Nueva York
- Ohio
- Utah
- Virginia
- Virginia Occidental
Las identificaciones digitales aprobadas por la TSA suelen estar disponibles a través de una aplicación o plataformas emitidas por el estado, como Apple Wallet, Google Wallet y Samsung Wallet.

NO SE HARÁ UN MAL USO DE LA TECNOLOGÍA
La implementación de lectores digitales y el uso de reconocimiento facial ha generado críticas. En noviembre de 2024, un grupo bipartidista de 12 senadores estadounidenses expresó su preocupación por el posible impacto en la privacidad de los pasajeros. Argumentaron que si el uso del control biométrico se volviera obligatorio, podría convertirse en una base de datos de vigilancia federal sin la autorización del Congreso.
La TSA ha respondido a estas inquietudes asegurando que la tecnología no se utilizará para vigilancia ni para otros fines de aplicación de la ley. La agencia afirma que la foto en vivo y la información de identificación personal se sobrescriben cuando se escanea al siguiente pasajero, minimizando el riesgo de almacenamiento no autorizado de datos personales.
A pesar de las ventajas de esta tecnología, la TSA recomienda que los viajeros continúen llevando una identificación física. Esto proporciona una capa adicional de seguridad en caso de problemas técnicos o inconvenientes con el reconocimiento facial. Además, el uso de licencias digitales sigue siendo opcional, permitiendo a los pasajeros decidir si desean probar esta innovadora forma de verificación de identidad.











