
La imagen parecía sacada de una película: ráfagas de viento, visibilidad casi nula y una autopista cubierta por capas de nieve. En plena tormenta histórica que azotó al estado de Nueva York, un conductor de quitanieves se convirtió en héroe inesperado al rescatar a dos perritas que corrían desorientadas en medio del temporal. Lo que pudo terminar en tragedia acabó en una historia de solidaridad que hoy conmueve a toda la comunidad.
El hecho ocurrió el lunes en Long Island, específicamente en el área de Babylon, cuando Kenny McGowan, empleado del Departamento de Obras Públicas, realizaba su jornada despejando carreteras. Según reportó CBS New York, el trabajador divisó algo inusual mientras avanzaba por Sunrise Highway en condiciones casi de “whiteout”, es decir, con visibilidad prácticamente nula.
“Miré por el rabillo del ojo y vi algo. Luego revisé el espejo y vi un perro. Pensé: ‘¡Ese es un perro corriendo!’”, relató McGowan al medio. Las dos perritas, identificadas más tarde como Harper y Heidi, corrían por la autopista sin collar y completamente expuestas al frío extremo.

Sin dudarlo, activó las sirenas de su vehículo y decidió seguirlas de cerca para evitar que fueran atropelladas. “Soy amante de los animales y padre de familia. Entré en modo protección… iba a hacer lo que fuera necesario para que no salieran lastimadas”, explicó.
El momento fue crítico. McGowan logró estacionar el quitanieves en diagonal, bloqueando parte de la vía para usar el camión como escudo. Las perritas terminaron refugiándose en la mediana central, donde la nieve acumulada alcanzaba casi un metro de altura. Allí, según contó el trabajador, una se recostó y la otra se acomodó encima, como si intentaran darse calor. “Supe de inmediato que eran familia, que eran hermanas”, añadió.
Con ayuda de buenos samaritanos que se detuvieron en plena tormenta, lograron recoger a las dos mezclas de labrador y subirlas al quitanieves. Posteriormente, fueron trasladadas al Babylon Animal Shelter.

Desde el refugio, el asistente de perrera Danny Deutsch fue claro: “Si nadie las encontraba, podrían haberse congelado”. Afortunadamente, el personal escaneó a las perritas en busca de microchips y en menos de 24 horas lograron reunirlas con sus dueños.
La propia municipalidad celebró el desenlace en redes sociales, publicando una fotografía de Harper y Heidi junto a los trabajadores del refugio y anunciando que las hermanas regresaban a casa. Hasta el momento, no está claro cómo lograron escapar de su vivienda.
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