Es usual que, durante una tormenta invernal en Estados Unidos, muchas zonas sufran cortes de energía eléctrica (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de Perplexity)
Es usual que, durante una tormenta invernal en Estados Unidos, muchas zonas sufran cortes de energía eléctrica (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de Perplexity)

Las en Estados Unidos ya no son un evento aislado ni predecible, y quienes viven en dicho territorio lo saben por experiencia propia: un día estás manejando al trabajo con algo de lluvia helada, y al siguiente ya hay avisos de “winter storm warning”, escuelas cerradas, estantes vacíos en el supermercado y filas interminables para cargar gasolina o conseguir sal para las aceras. Desde el sur de Texas hasta el noreste, pasando por estados con gran población latina como California, Nueva York, Nueva Jersey, Illinois o Colorado, cada año vemos sistemas más intensos que combinan nieve, hielo, lluvia helada y temperaturas extremas, afectando tanto a barrios residenciales nuevos como a zonas con casas viejas y mal aisladas, donde el frío se cuela por cada rendija. Cuando el clima se vuelve así de severo, el sistema eléctrico suele ser uno de los primeros en resentirse, dejando a millones de personas sin luz, calefacción o agua por horas —o incluso días—, algo que ya hemos visto en apagones masivos en Texas y otros estados, donde las comunidades latinas y de bajos ingresos suelen tardar más en recuperar el servicio. Lo he visto una y otra vez: no es solo el frío lo que complica las cosas, sino la falta de preparación, especialmente en hogares rentados o con recursos limitados, donde quizá no hay generador, no sobra comida enlatada y cada bolsa de hielo cuenta. Un corte de energía durante una tormenta invernal puede convertir una situación incómoda en un verdadero riesgo para la salud y la seguridad, y por eso, más que alarmarse cuando el servicio se interrumpe, lo clave es anticiparse y tener claro qué hacer antes, durante y después del apagón para proteger a tu familia, tus vecinos y hasta tu comunidad en la iglesia o el centro comunitario del barrio.

ENTENDER QUÉ TIPO DE CORTE DE ENERGÍA ESTÁS ENFRENTANDO

Lo primero que conviene tener claro es que no todos los apagones son iguales. En Estados Unidos, las compañías eléctricas suelen hablar de dos escenarios principales:

  • Cortes programados o rotativos, que se anuncian con antelación para evitar la sobrecarga de la red.
  • Cortes no planificados, causados por la acumulación de hielo, la caída de árboles o daños en líneas eléctricas.

Saber cuál de los dos está ocurriendo cambia por completo la estrategia. Si tu proveedor eléctrico —como Duke Energy, Entergy, Pacific Gas and Electric o la “utility” local— avisa de un corte rotativo, puedes cargar dispositivos, ajustar la calefacción, organizar el consumo y hasta coordinarte con familiares que viven cerca para pasar esas horas juntos en una sola casa. En los cortes inesperados, en cambio, la clave es contar con suministros básicos listos para al menos tres días, algo que también recomiendan organismos como la American Red Cross y el National Weather Service para emergencias de invierno.

Miles de familia suelen perder la electricidad durante una tormenta invernal (Crédito: Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de Gemini)
Miles de familia suelen perder la electricidad durante una tormenta invernal (Crédito: Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de Gemini)

TENER UN KIT DE EMERGENCIA LISTO MARCA LA DIFERENCIA

Aquí no se trata de exagerar ni de entrar en pánico. Se trata de ser práctico y pensar en ese kit como una red de seguridad: tal vez no lo uses en toda la temporada, pero cuando lo necesitas, lo agradeces.

Elementos básicos que no deberían faltar en casa:

  • Agua: al menos un galón por persona al día, idealmente para tres días (más si hay bebés o personas mayores).
  • Alimentos no perecederos y fáciles de consumir: enlatados, barras de granola, mantequilla de maní, tortillas, atún, frijoles enlatados.
  • Linternas y baterías (mejor evitar velas por el riesgo de incendio, especialmente en apartamentos pequeños).
  • Cargadores portátiles y power banks para el teléfono, ya que el celular será tu principal herramienta de información y contacto.
  • Radio a baterías o de manivela para seguir las alertas del National Weather Service cuando se caiga el internet.
  • Medicamentos esenciales y un botiquín de primeros auxilios.
  • Documentos importantes (identificaciones, pólizas de seguro, tarjetas médicas) y algo de efectivo por si no funcionan los sistemas electrónicos de pago.

En zonas rurales, donde muchas viviendas dependen de pozos con bombas eléctricas, el agua puede convertirse en un problema serio durante un apagón prolongado, y en casas con familias latinas extensas viviendo juntas el consumo se dispara más rápido. Tener reservas es aún más importante, incluso para tareas básicas como el uso del baño, la higiene diaria o preparar algo caliente cuando vuelve el servicio.

¿CÓMO MANTENER EL CALOR SIN PONER EN RIESGO TU SEGURIDAD?

Cuando la calefacción deja de funcionar, el instinto suele ser improvisar, y ahí es donde aparecen los mayores peligros. Estufas mal usadas, hornos encendidos para “calentar la casa” o generadores dentro del garaje pueden provocar incendios o intoxicaciones por monóxido de carbono, una de las principales causas de muerte en emergencias invernales.

Lo más seguro suele ser:

  • Permanecer todos en una sola habitación para conservar el calor, de preferencia una que no tenga muchas ventanas.
  • Vestirse por capas, priorizando lana o tejidos térmicos, gorro, guantes y calcetines gruesos, incluso dentro de casa.
  • Usar mantas, sacos de dormir y cubrir ventanas con cortinas, persianas o incluso mantas adicionales.
  • Sellar rendijas bajo las puertas con toallas enrolladas o ropa que no estés usando.
  • Si cuentas con un generador, usarlo siempre en el exterior, lejos de puertas y ventanas, y asegurarte de tener detectores de monóxido de carbono funcionando para prevenir intoxicaciones.

En muchas familias latinas es común reunir a todos en la sala, preparar chocolate caliente o café cuando la estufa de gas aún funciona y mantenerse juntos para aprovechar el calor corporal, pero es importante no recurrir a parrillas de carbón ni a estufas de campamento dentro de casa, por muy tentador que parezca.

CUIDAR LOS ALIMENTOS DURANTE EL APAGÓN

Este punto suele pasarse por alto y, sin embargo, es clave para evitar intoxicaciones alimentarias que pueden llenar las salas de emergencia después de una tormenta. Una regla sencilla que conviene tener siempre presente es: no abrir el refrigerador si no es necesario.

  • Si el corte dura menos de dos horas, la mayoría de los alimentos siguen siendo seguros.
  • Pasadas cuatro horas sin energía, muchos productos del refrigerador deben desecharse si la temperatura supera los 40 °F.
  • Un congelador lleno puede conservar alimentos hasta 48 horas si no se abre; uno medio lleno, unas 24 horas.

La American Red Cross y otras guías de seguridad recomiendan no probar la comida “para ver si está bien”. Si algo huele raro, cambió de textura o se siente tibio al tacto, lo más seguro es descartarlo; cuando hay duda, lo mejor es tirarlo, incluso si duele perder alimentos que costaron caro. En barrios latinos, donde muchas veces se almacena comida para varias semanas y se cocina en grandes cantidades para la familia, es útil tener un termómetro de refrigerador y un plan para usar hieleras si el corte se alarga.

PENSAR CON ANTICIPACIÓN EN LA SALUD

Para quienes dependen de equipos médicos que funcionan con electricidad —como concentradores de oxígeno, máquinas CPAP, refrigeración para ciertos medicamentos o sillas elevadoras—, la planificación es fundamental. Siempre es recomendable hablar con el proveedor de salud y con la empresa eléctrica para conocer opciones de respaldo y, en algunos casos, solicitar prioridad o registro especial en la restauración del servicio.

También es útil saber cuál es el hospital más cercano, qué clínicas comunitarias atienden emergencias menores y si existen refugios climatizados o centros comunitarios abiertos durante tormentas invernales, algo común en bibliotecas públicas, estaciones de bomberos, iglesias y edificios municipales. Entre la comunidad hispana, muchas veces estos espacios se coordinan a través de organizaciones locales, parroquias o grupos de WhatsApp del barrio, por lo que vale la pena tener esa red identificada antes de que llegue el mal tiempo.

Durante este fin de semana, varios estados van a recibir varias pulgadas de nieve (Foto: AFP)
Durante este fin de semana, varios estados van a recibir varias pulgadas de nieve (Foto: AFP)

APOYARSE EN LA COMUNIDAD TAMBIÉN ES UNA FORMA DE PREPARARSE

En eventos extremos, la comunidad suele ser tan importante como el kit de emergencia. Revisar cómo están los vecinos, especialmente personas mayores, familias recién llegadas al país o quienes tienen movilidad reducida, puede marcar una gran diferencia, como se vio en barrios latinos de Texas donde la solidaridad fue clave durante apagones pasados.

Algunas acciones sencillas que ayudan mucho:

  • Ofrecer cargar un teléfono a un vecino que no tiene power bank.
  • Compartir información confiable del National Weather Service o de la ciudad en español cuando sea posible.
  • Coordinar para despejar entradas y aceras de nieve, reduciendo el riesgo de caídas entre personas mayores.
  • Identificar a tiempo quién necesita traslado a un refugio climatizado o a casa de familiares con mejor calefacción.

Al final, prepararse para un corte de energía durante una tormenta invernal no es vivir con miedo, sino con criterio. En un país tan diverso y expuesto a fenómenos extremos como Estados Unidos, y donde las comunidades hispanas siguen enfrentando brechas en infraestructura y preparación ante desastres, anticiparse es una de las mejores herramientas para mantenerse seguro, informado y tranquilo cuando el clima decide ponerlo todo a prueba.

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SOBRE EL AUTOR

Bachiller en Periodismo de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Con más de 10 de experiencia en medios de comunicación escritos, tanto en ediciones impresas como digitales. Actualmente redacto para el Núcleo de Audiencias del Grupo El Comercio.

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