Clásico médico encargado de tratar a los pacientes de peste bubónica entre los años 1346 y 1353. La pandemia mató a entre el 30% y el 60% de la población europea, además de unos 40 o 60 millones más en África y Asia.
Clásico médico encargado de tratar a los pacientes de peste bubónica entre los años 1346 y 1353. La pandemia mató a entre el 30% y el 60% de la población europea, además de unos 40 o 60 millones más en África y Asia.

Tras detectarse casos positivos del nuevo COVID-19 en más de 100 países, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el mundo estaba ante una nueva pandemia, recalcando que este término está vinculado a la extensión geográfica del brote y no a la mortalidad del mismo.

La clasificación de pandemia se utiliza cuando un virus que produzca casos graves de enfermedad y pueda transmitirse de una persona a otra, consigue propagarse por el mundo de forma simultánea.

La del COVID-19, evidentemente, está lejos de ser la primera pandemia que debe enfrentar la humanidad. A continuación, conozca algunas de las mayores que aparecieron a lo largo de la historia.

  • La Plaga de Justiniano

Año 541, ciudad de Constantinopla. El emperador Justiniano gobernaba entre los romanos cuando el brote de una nueva enfermedad comenzó a diezmar al imperio. Pronto, la media de muertes pasó de 5 mil a 10 mil por día, según el cronista bizantino Procopio de Cesarea.

Antes de llegar a la capital del imperio, sin embargo, la enfermedad había marcado su paso por el puerto de Pelusium, donde se recibía mercancía proveniente de África y Egipto.

Estudios realizados en el siglo XX demostrarían que lo que por esa época se conoció como la plaga de Justiniano -y terminó de condenar a un ya convaleciente Imperio Romano- había sido un brote de peste bubónica originada por la bacteria Yersinia pestis, presente en roedores como la rata negra.

Debido a la conexión comercial de la época, la enfermedad no tardó en extenderse por el resto de Europa, África y Asia, y ampliando su periodo de emergencia hasta el año 750.

En total, se estima que el primer año la plaga de Justiniano acabó con el 40% de la población de Constantinopla y hacia fines del siglo VIII ya había causado la muerte de unas 25 millones de personas.

  • La Peste Negra

Si hay algo que defina a la Edad Media, más allá de los caballeros a galope y brillantes armaduras, es la peste. La misma bacteria que precipitó el final del Imperio Romano, volvió a registrar un brote en 1346 a lo largo de Europa, África y Asia.

La principal característica de la peste bubónica son precisamente los bubones o ampollas enormes que provoca. Las responsables eran las pulgas que vivían en diferentes tipos de roedores, principalmente las ratas negras.

Se presume que este brote se habría originado en el desierto de Gobi, Yemen, Kenia o Uganda. Duró hasta el año 1353 y se estima que entre el 30% y el 60% de la población europea murió a causa de la enfermedad. Además, entre 40 y 60 millones de personas más murieron en África y Asia. Otros cálculos, menos optimistas, cifran en 200 millones el total de muertos.

  • La Gripe Española

Y si la peste marcó la Edad Media, los tiempos modernos también comenzaron con una pandemia altamente letal. La Gripe Española o la Pandemia de Gripe de 1918 fue un brote de influenza que afectó a un tercio de la población mundial, es decir, infectó a unas 500 millones de personas.

Durante los primeros seis meses del brote, la gripe acabó con unas 25 millones de personas. El rango de edad y condición de los fallecidos iba desde niños y jóvenes saludables hasta ancianos y personas con enfermedades previas.

El origen del brote habría estado en el condado de Haskell, Kansas, EE.UU. El despliegue de soldados por Europa, debido a la Primera Guerra Mundial, provocó que la enfermedad viaje hasta Francia y encontró una amplia cobertura mediática en España. Esto último provocó que se pensara que el brote se originó en ese país, a lo que le debe el nombre.

En el Perú se documentaron tres olas de la temida gripe, entre julio de 1918 y marzo de 1920 en Lima, Trujillo, Iquitos e Ica. No hay datos oficiales sobre las muertes causadas a raíz de esta enfermedad.

En total, la gripe española acabó con la vida de 50 millones de personas entre 1918 y 1920.

  • La Tercera Pandemia

Si bien inició en el siglo XIX, la tercera pandemia de peste bubónica en la historia de la humanidad cobró mayor fuerza hacia el año 1959. El brote, esta vez, tuvo su origen en la provincia de Yunnan, en China, y atacó principalmente al continente asiático.

Durante 20 años, la peste de expandió a través de los puertos, logrando cruzar al otro lado del mundo y registrar casos en Puerto Rico y Cuba en el año 1914.

Aunque se desconocen el número exacto de muertos en países como India, se estima que unas 12 millones de personas murieron a causa de este brote de la peste.

  • A (H1N1)

La última vez que la OMS declaró una pandemia corría el año 2009. La responsable en ese caso fue la gripe A (H1N1), cuyo primer caso se registró el 28 de marzo en México. Con síntomas similares a los de la gripe regular, la influenza o la neumonía, esta nueva enfermedad fue rápidamente bautizada como la gripe porcina.

Poco después, los especialistas aclararon que el nuevo virus era en realidad una mezcla entre una cepa de gripe humana, otra de gripe aviar y dos de gripe porcina. Poco sirvió la explicación para rebautizarlo y aún menos la denominación oficial impuesta por la OMS: Virus H1N1/09 Pandémico del tipo A.

Por si no lo sabía, el tipo A quiere decir que el virus pertenece a la familia de los virus de la gripe humana, aviar y porcina. Mientras que la H y la N responden a las proteínas presentes en su composición: hemaglutininas y neuraminidasas.

La expansión de la enfermedad llevó a que el 11 de junio la OMS la clasificara como nivel de alerta seis o de “pandemia de curso".

En México se impuso una cuarentena desde la detección del brote, que incluyó la suspensión de clases y de algunas jornadas laborales, se celebraron las misas por radio, se cancelaron conciertos y partidos de la Concacaf, entre otros.

Un año y dos meses después de iniciada, el 10 de agosto del 2010, la OMS declaró el fin de la pandemia, la cual estuvo caracterizada por una baja tasa de mortalidad. Pese a infectar a entre el 11% y 21% de la población mundial, la AH1N1 causó la muerte de entre 150 mil y 575 mil personas.

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¿Qué es el coronavirus?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden causar diferentes afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

El coronavirus descubierto recientemente causa la enfermedad infecciosa por coronavirus COVID-19. Ambos fueron detectados luego del brote que se dio en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

El cansancio, la fiebre y la tos seca son los síntomas más comunes de la COVID-19; sin embargo, algunos pacientes pueden presentar congestión nasal, dolores, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.

Aunque la mayoría de los pacientes (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial, alrededor de una de cada seis personas que contraen la COVID-19 desarrolla una afección grave y presenta dificultad para respirar.

Para protegerse y evitar la propagación de la enfermedad, la OMS recomienda lavarse las manos con agua y jabón o utilizando un desinfectante a base de alcohol que mata los virus que pueden haber en las manos. Además, se debe mantener una distancia mínima de un metro frente a cualquier persona que estornude o tose, pues si se está demasiado cerca, se puede respirar las gotículas que albergan el virus de la COVID-19.

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