Redacción EC

Río de Janeiro. [AFP]. Quedarse en casa y lavarse las manos son consignas que pueden parecer simples para evitar la propagación del , pero no para los indigentes que viven en las calles en lugares como .

La capital turística de entró en una paralización comercial parcial esta semana, cerrando escuelas, restaurantes, sus playas internacionalmente famosas y su icónica estatua del Cristo redentor, en el marco de las medidas adoptadas para combatir el coronavirus.

Los cariocas estaban renuentes al principio, pero han comenzado a quedarse en casa.

Pero “casa” no es una opción para los cerca de 15.000 sin techo de la ciudad, cuyas condiciones sólo empeoran en tiempos de pandemia.

Quienes dependían de donaciones de comida y de algunas monedas, enfrentan ahora calles casi desiertas. Comedores populares tienen dificultades para mantenerse funcionando con sus voluntarios en casa. Se suma también la preocupación de que los centros de abrigo se conviertan en núcleos de infección.

Estamos intentando sobrevivir en esta situación. Es una lucha. Hacemos lo que podemos porque mucha gente ha parado de ayudarnos por temor a este virus”, dice Paulo Souza, de 35 años, un indigente instalado en Lapa, corazón de la vida nocturna de Río, que ahora se encuentra casi vacío.

El barrio es famoso también por un extenso acueducto blanco. Las personas sin hogar ahora pueden utilizar la estructura, con elegantes arcos coloniales, para dormir sin ser perturbadas por el paso de peatones o vehículos.

Queremos salir de las calles. Tenemos que salir si queremos comer, porque nadie nos está ayudando. Estamos asustados, porque nadie puede tener ningún tipo de contacto físico y para recibir algo necesitamos proximidad y contacto”, afirma Denise dos Santos, de 41 años.

Dos Santos pidió al presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro, que critica el impacto económico de las medidas de confinamiento, “hacer algo” por personas como ella.

No resuelve recogernos y colocarnos [en un abrigo] en medio de muchas personas”, dice.

Los abrigos de la ciudad tienen unas 2.300 camas, menos de un sexto de la población total de personas en situación de calle.

Muchos indigentes dicen que tienen miedo de estar en espacios abarrotados, lo que propagaría aún más el nuevo coronavirus.

Pero en la calle, tampoco están a salvo.

Si es hora de contagiarme, me contagiaré, porque bebo agua del mismo vaso que mis amigos aquí”, dice un joven de 23 años que prefiere no ser identificado.

El nuevo coronavirus llegó a Brasil en febrero y fue interpretado inicialmente como una enfermedad traída por personas ricas, debido a que el primer caso identificado en Sao Paulo fue de un hombre llegado de Italia.

Pero ahora crece el temor sobre lo que podría pasar si se propaga entre los pobres, incluyendo las favelas que carecen de infraestructura básica de salud y servicios.

Los indigentes enfrentan riesgos mayores.

Brasil lidera el número de casos por el nuevo coronavirus en América Latina, con 2.201 pacientes confirmados y 46 muertos hasta el martes.

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¿Qué es el coronavirus?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden causar diferentes afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

El coronavirus descubierto recientemente causa la enfermedad infecciosa por coronavirus COVID-19. Ambos fueron detectados luego del brote que se dio en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

El cansancio, la fiebre y la tos seca son los síntomas más comunes de la COVID-19; sin embargo, algunos pacientes pueden presentar congestión nasal, dolores, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.

Aunque la mayoría de los pacientes (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial, alrededor de una de cada seis personas que contraen la COVID-19 desarrolla una afección grave y presenta dificultad para respirar.

Para protegerse y evitar la propagación de la enfermedad, la OMS recomienda lavarse las manos con agua y jabón o utilizando un desinfectante a base de alcohol que mata los virus que pueden haber en las manos. Además, se debe mantener una distancia mínima de un metro frente a cualquier persona que estornude o tose, pues si se está demasiado cerca, se puede respirar las gotículas que albergan el virus de la COVID-19.

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