Samper: "En Unasur hemos apoyado el revocatorio en Venezuela"
Samper: "En Unasur hemos apoyado el revocatorio en Venezuela"
Roger Zuzunaga Ruiz

Coordinador de la sección Mundo

roger.zuzunaga@comercio.com.pe

, secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), estuvo el miércoles en el Perú para participar en la conferencia "La integración regional en América del Sur y el papel de la Unasur en la construcción de la paz en Colombia", organizada por la secretaría general de la Comunidad Andina (CAN). El Comercio conversó con él sobre la crisis política en y el proceso de paz en Colombia.

► ¿Cómo ve la situación política en Venezuela?

Hemos expresado nuestra preocupación por el ambiente de polarización que se está comenzando a vivir en Venezuela. Más que de polarización, de radicalización. Creemos que ese ambiente no es una razón para decaer en la búsqueda del diálogo entre los actores políticos sino para seguir buscando ese diálogo con el apoyo muy directo del papa Francisco, quien ha estado muy preocupado por la situación y ha ofrecido sus buenos oficios para encontrar una salida no violenta a la crisis política.

► ¿De qué lado percibe la radicalización?

Es claro que la decisión del Consejo Nacional Electoral, siguiendo los dictámenes judiciales, de aplazar el revocatorio creó una frustración en los venezolanos que veían en esta posibilidad una salida a la crisis política. También es cierto que hay otros sectores de la sociedad venezolana que apoya abiertamente al Gobierno. Lo importante es que esta polarización no termine en un regreso a la violencia callejera que se vivió en las manifestaciones del 2014. Hay que seguir buscando el diálogo... El diálogo está estructurado para encontrar una salida concertada al tema de los presos políticos, desarrollar una iniciativa de estabilización económica, que está pidiendo a gritos Venezuela, hablar sobre el equilibrio constitucional de los poderes y erradicar definitivamente la violencia como proselitismo político. 

► La Unasur ha hecho esfuerzos, a través del señor José Luis Rodríguez Zapatero, para juntar a las partes. Sin embargo, la oposición lo acusa a usted de ser un aliado del Gobierno. ¿Qué le responde?

También en el Gobierno me hacen reclamos porque estoy siendo muy condescendiente con la oposición. Cuando a uno lo critican de ambos lados quiere decir que está en la mitad y que la búsqueda del diálogo está en un punto de equilibrio. Y es lo que hemos tratado de hacer. Por supuesto, tenemos un espacio con el Gobierno y hemos defendido la institucionalidad y al presidente Maduro como cabeza de ella, pero también hemos defendido, y lo vamos a seguir haciendo, los derechos de la oposición a convertirse en alternativa.

► ¿Hay garantías de que finalmente la oposición irá al diálogo del domingo?

En Venezuela lo único cierto es lo que ya pasó. Hay mucha especulación, mucho ruido mediático. Aspiro a que los dirigentes de la oposición encuentren en esta reunión la posibilidad de buscar una salida para Venezuela. Ya el solo proceso de la búsqueda del diálogo ha dejado unos dividendos importantes. Se han creado espacios de confianza. Aquí en estos temas le cuentan a uno los goles que mete y no los goles que evita. Y de alguna manera hemos logrado que las últimas manifestaciones del Gobierno y la oposición se hagan sin caer en la tentación de volverlas situaciones violentas.

► ¿Se va a poder dialogar mientras en la Asamblea Nacional se le está abriendo un juicio de responsabilidad al presidente Maduro?

La verdad es que yo he visto cómo el Gobierno y la oposición se muestran todos los días los dientes. Lo importante es que no muerdan. Y tanto derecho tiene la Asamblea Nacional de defender su autonomía como tiene el propio presidente a ejercer sus funciones.

► ¿Cuál debe ser la salida? ¿El revocatorio este año?

Creo que la salida está implícita en la búsqueda afanosa del revocatorio. Nosotros en la Unasur hemos apoyado el revocatorio y no sería la primera vez que se hace uno en Venezuela. Se han hecho 16. Pero en el fondo, la virtud que tiene ello es que se está buscando una salida democrática. Cualquier salida que asegure el mantenimiento de la institucionalidad democrática es saludable, y el diálogo está planteado en ese sentido, cuando se habla de una necesidad de una agenda electoral y que se acuerde una fecha para las elecciones de cada uno de los poderes estamos refiriéndonos a eso.
 
► El presidente del Parlamento, Henry Ramos Allup, irá la semana que viene a la OEA para que se active la Carta Democrática Interamericana. ¿Por el lado de la Unasur, qué es lo máximo que se puede hacer si no hay diálogo?

Nosotros no hemos combatido ninguna alternativa que se plantee dentro de la institucionalidad. El diálogo no es contra la aplicación de la cláusula democrática. Sin embargo, seguimos insistiendo en que el camino es el diálogo. Personalmente, considero, y lo digo con experiencia propia, que las salidas que plantean sanciones, restricciones y formas de limitación a veces pueden ser contraproducentes porque terminan recargando aún más en el pueblo venezolano el sufrimiento de una medida coercitiva.

► Entonces, cree que no hay espacio para la injerencia de terceros.

Si los países consideran, en cualquiera de los escenarios de integración, que hay lugar para la aplicación de sanciones que están previstas por una ruptura evidente del orden democrático, pues por supuesto que la aceptamos porque es una decisión soberana. Lo que estamos haciendo obedece a los protocolos de la cláusula democrática de la Unasur que es, a través de formas de acompañamiento, encontrar una salida democrática que no dañe la institucionalidad.

► ¿Y piensa que esa ruptura de la democracia ya se dio?    

Hasta el momento no. Estamos transitando por el hilo delgado que separa la legalidad de la legitimidad. Por eso queremos reforzar nuestras acciones para que esto no termine en una ruptura. Por supuesto que la situación es preocupante y más grave que hace unos meses.

► ¿El hecho de que se haya neutralizado a la Asamblea Nacional no marca una ruptura de la democracia?

De alguna manera, uno de los temas del diálogo es examinar los términos del equilibrio constitucional de poderes. En Venezuela, como en otros países donde se ha generalizado el tema de la reelección inmediata y la permanencia durante muchos años de un solo mandatario y de un solo proyecto político en el poder, se ha tendido a una concentración inevitable de los poderes. Habría que establecer unas normas para que esto no se dé. 

► Hablemos del proceso de paz con las FARC. ¿Cree que se llegará a un acuerdo en el corto plazo, como lo plantean el Gobierno y la guerrilla?

Pienso que ello es indispensable. El presidente tiene en este momento todo el apoyo necesario para implementar rápidamente los acuerdos. Está bien que introduzca las modificaciones de común acuerdo con las FARC, las modificaciones que han propuesto los partidarios del No hasta donde ello sea posible y no vayan en contra de la parte sustantiva de los acuerdos. El Gobierno no debería desaprovechar el momento histórico que se vive. 

► ¿Ve alguna posibilidad de que haya un retroceso en el tema de la participación política de las FARC?

Ninguna. Creo que nadie está luchando medio siglo en el monte para salir a la cárcel 20 años o para que lo extraditen. La verdad es que la esencia del acuerdo de paz es convencer a unas personas que están luchando equivocadamente por unos ideales políticos a través de las armas para que las dejen y cambien la lucha armada por la lucha democrática y que consigan por su propio esfuerzo, y mediante procesos electorales, espacios políticos.

► Y de qué manera la Unasur va a acompañar este nuevo proceso

Nosotros hemos venido siendo muy solidarios y hemos acompañado este proceso no solo en mi condición de secretario general sino como ex presidente. Mañana [hoy] se inicia en Quito el diálogo con el ELN, que era la pieza que le faltaba al rompecabezas de la paz. Dejar abierto ese espacio mientras que se estaban cerrando otros con las FARC era, por decir lo menos, temerario. Tengo la esperanza de que por lo menos dos terceras partes del acuerdo con las FARC puedan ser aceptados por el ELN como parte de sus propios acuerdos.

► Durante su gobierno se conversó con el ELN. ¿Qué tan difícil es negociar con ellos?

Es más difícil que negociar con las FARC, porque de alguna manera el ELN es el resultado de la lucha petrolera de los años 70, sus dirigentes son profesionales, la mayor parte de ellos tiene vinculaciones universitarias. No existe al interior del ELN un mando jerárquico, como sí existe en las FARC, algo que que permite realizar fácilmente los acuerdos. No es sencillo.

► ¿Qué no se debe repetir para que no suceda lo que pasó con las FARC?

Yo diría que es fundamental vincular más a la sociedad civil en el proceso de negociación con el ELN. La sociedad colombiana estuvo muy distante de los acuerdos de La Habana. La gente estaba por la paz. Y lo segundo es que no podemos esperar lo que demore la negociación con el ELN para que ellos cumplan con los compromisos que le interesan a la sociedad civil, como el tema de las minas, el secuestro, mantener niños en sus filas de combate. Todos estos temas que tienen que ver con la aplicación del derecho internacional humanitario deben ser respetados.