Una mujer verifica la temperatura de un hombre en el mercado de Iztapalapa, en la Ciudad de México. La propagación del coronavirus COVID-19 se está acelerando en América Latina. (Foto por PEDRO PARDO / AFP).
Una mujer verifica la temperatura de un hombre en el mercado de Iztapalapa, en la Ciudad de México. La propagación del coronavirus COVID-19 se está acelerando en América Latina. (Foto por PEDRO PARDO / AFP).
Redacción EC

Ciudad de México [AFP]. Con más de 22.000 muertos, superó todos sus pronósticos iniciales sobre la covid-19, cuya propagación no da señales claras de descenso y obligó a aplazar los planes de reapertura económica en la capital.

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El país, de 127 millones de habitantes, se mantiene como el séptimo con más fallecidos al registrar hasta este lunes 22.584, mientras los contagios suman 185.122.

Inicialmente, la secretaría de Salud estimó un máximo de 8.000 decesos. Ahora pronostica hasta 35.000, con lo que superaría a Francia, España e Italia de mantenerse la tendencia a la baja en Europa.

“La epidemia todavía no se acaba (...) no hay que pensar que la epidemia se puede suspender súbitamente”, alertó el fin de semana Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud a cargo de la estrategia contra el nuevo coronavirus.

Si bien desde el 8 de junio se moderó el ritmo de contagios, el funcionario pidió "paciencia" porque "aún es muy temprano para pensar en un descenso".

“Estamos en una meseta en el punto más alto, cuando lo ideal sería llegar al máximo y empezar a bajar, no quedarse ahí, para pensar en reactivar gradualmente la economía”, dijo a la AFP Malaquías López Cervantes, epidemiólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México y exdirectivo de la secretaría de Salud.

Este mes, el país inició una tímida reactivación en las industrias automotriz, minera y de construcción, así como de pequeños comercios.

- Ciudad de México, en rojo -

En la capital, la ciudad más poblada y afectada con 5.515 muertos, y mayor polo económico, se retrasó una semana la reapertura parcial de restaurantes, hoteles, centros comerciales y servicios religiosos, prevista para este lunes.

“Vamos a esperar para seguir disminuyendo contagios”, anunció la alcaldesa, Claudia Sheinbaum.

México se rige por un semáforo. Para pasar de alerta roja a naranja y transitar hacia la “nueva normalidad”, la ocupación hospitalaria debe ser inferior a 65%.

Las hospitalizaciones han disminuido pero no lo suficiente, explicó Sheinbaum.

“No era el momento de volver, se necesitan al menos dos semanas de cifras a la baja”, dice Alejandro Macías, epidemiólogo que en 2009 dirigió la estrategia contra el virus H1N1.

Pero el margen de maniobra es mínimo, reconoce Macías, dada la elevada informalidad económica de México, donde "hay millones que comen mañana con lo que ganan hoy".

Según cifras oficiales, 56% de mexicanos económicamente activos trabajan en la informalidad. El PIB podría contraerse 8,8% en 2020.

En tanto, las funerarias de la metrópoli empiezan a notar una reducción en la demanda de servicios, tras verse saturadas en mayo.

En el Valle de México, la zona metropolitana que aglomera a 22 millones de personas, los pedidos de servicios funerarios “ya han bajado” y ahora se distribuyen en todo el país, según el vicepresidente de la Asociación Nacional de Directores de Funerarias, Roberto García.

En mayo, las muertes en la capital mexicana aumentaron hasta 120% respecto al promedio de los cuatro años anteriores, según una investigación de la revista Nexos. López-Gatell declaró a la AFP a finales de mayo que parte del excedente serían muertes de covid-19 aún no registradas en el conteo oficial.

- ¿Pruebas, talón de Aquiles? -

Macías y López Cervantes se cuentan entre los escépticos del modelo de monitoreo epidemiológico Centinela, que permite rastrear enfermedades pero no contempla la realización de pruebas masivas.

De los 36 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el que realiza menor número de exámenes: 3,15 por cada 1.000 habitantes.

“La prueba es imprescindible (...) Debemos buscar a quienes reportan primeros síntomas, localizar a sus contactos y mandarlos a cuarentena”, explica Macías.

El uso del tapabocas también ha enfrentado a autoridades con expertos.

Aunque no lo desaconseja, el presidente izquierdista Andrés Manuel López Obrador se resiste a usarlo públicamente y tras relativizar su necesidad en un principio, López Gatell lo considera ahora una “medida auxiliar” contra la propagación.

“Si el presidente quiere que volvamos a la actividad económica, que usara cubrebocas sería una señal de que hay que hacerlo con precaución”, afirma López Cervantes.

Aun cuando la pandemia no cede, el mandatario insiste en sus llamados a no dejarse embargar por el "miedo" y prepararse "para salir, recobrar por completo nuestra libertad".

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¿Qué es el coronavirus?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden causar diferentes afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

El coronavirus descubierto recientemente causa la enfermedad infecciosa por coronavirus COVID-19. Ambos fueron detectados luego del brote que se dio en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

El cansancio, la fiebre y la tos seca son los síntomas más comunes de la COVID-19; sin embargo, algunos pacientes pueden presentar congestión nasal, dolores, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.

Aunque la mayoría de los pacientes (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial, alrededor de una de cada seis personas que contraen la COVID-19 desarrolla una afección grave y presenta dificultad para respirar.

Para protegerse y evitar la propagación de la enfermedad, la OMS recomienda lavarse las manos con agua y jabón o utilizando un desinfectante a base de alcohol que mata los virus que pueden haber en las manos. Además, se debe mantener una distancia mínima de un metro frente a cualquier persona que estornude o tose, pues si se está demasiado cerca, se puede respirar las gotículas que albergan el virus de la COVID-19.

¿Cuánto tiempo sobrevive el coronavirus en una superficie?

Aún no se sabe con exactitud cuánto tiempo sobrevive este nuevo virus en una superficie, pero parece comportarse como otros coronavirus.

Estudios indican que pueden subsistir desde unas pocas horas hasta varios días. El tiempo puede variar en función de las condiciones (tipo de superficie, la temperatura o la humedad del ambiente).

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