Por Roger Zuzunaga Ruiz

En menos de 12 horas, Otis pasó de tormenta tropical a un poderoso huracán categoría 5. En la madrugada del miércoles golpeó el balneario mexicano de Acapulco con esa intensidad y lo dejó incomunicado por horas. Recién en la mañana del jueves las autoridades pudieron emitir el primer informe de víctimas: al menos 39 muertos. Y los medios de comunicación también pasaron el miércoles sin poder transmitir las fotos de la devastación causada por el ciclón. ¿Por qué este fenómeno evolucionó tan rápido?

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