Rodrigo Cruz

Ocurrió el viernes 29 de octubre del año pasado y pasó inadvertido. Bruno Pacheco era el influyente secretario general de , pero desconocido para el gran público. Las visitas de Karelim López y Zamir Villaverde a Palacio de Gobierno eran unas más del registro y no generaban mayor atención en medios. Juan Silva era el inamovible ministro cuya principal crítica por esas fechas iba por sus intentos de retroceder en la reforma del transporte. Nadie hablaba de los sobrinos del presidente y menos aún de los hermanos . Ese día salió publicado el decreto de urgencia 102.

Bajo el argumento de que era necesario establecer medidas adicionales para recuperar la economía a través del gasto público y generar empleo dado el contexto de la emergencia sanitaria, se publicó este decreto en el que se dotaba de un presupuesto adicional al Ministerio de Vivienda y los gobiernos locales para que financien, en el más breve plazo, una serie de proyectos principalmente en materia de saneamiento urbano y rural. La lista de las obras salió publicada en los anexos y se precisó las que iban a ser adjudicadas bajo el Procedimiento Especial de Selección.

Dentro de las decenas de esos proyectos, estaba uno en especial: el de mejoramiento y ampliación del sistema de agua potable e instalación del saneamiento básico en las localidades de Yamse Ushum, Tayapotrero y Vista Alegre del distrito de Anguía, en la provincia de Chota, la ciudad donde es alcalde Jose Nenil Medina Guerrero (amigo íntimo del presidente). A través del decreto 102, se habilitó un monto de más de S/3 millones para que se haga la obra. El requisito era que se hiciera la convocatoria en un plazo máximo de 14 días calendario a partir del día siguiente de que saliera publicada la norma en “El Peruano”. Y así fue.

El 12 de noviembre la Municipalidad de Anguía publicó la convocatoria del proyecto, 11 días después recibieron las ofertas (dos en total) y el 25 de ese mes se entregó la Buena Pro al Consorcio Iencons, que tenía entre sus integrantes a la empresa Destcon Ingenieros & Arquitectos, constituida en abril del 2021 por la joven Anggi Espino Lucana, entonces de 24 años, y cuyo domicilio fiscal quedaba en Puente Piedra.

Por entonces, lo que no se sabía era que Anggi Espino tenía un hermano de nombre Hugo, que venía visitando Palacio de Gobierno en los meses de agosto, setiembre y octubre del año pasado para reunirse con la familia presidencial. Es decir, días antes de que se publicara el decreto 102 que llevaba la firma de Castillo y sus ministros Mirtha Vásquez, Pedro Francke y Geiner Alvarado. Por entonces, como se ha dicho, el decreto pasó inadvertido. Hoy explica muchas cosas. Por ejemplo, esta obra en Anguía que ganaron los Espino.

Rodrigo Cruz es periodista

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