Por Melissa Valdivia Romero

Para la provincia cusqueña de Chumbivilcas, la tradición del Takanakuy libera, es una suerte de purga, de catarsis. Las cuentas pendientes no se han dejado reprimir en pandemia, Rina le acaba de asestar el golpe mayor a su vecina, un problema sentimental las llevo a resolver sus conflictos a puñetazos, ella es la vencedora del momento, los ronderos intervienen. Sin embargo, los parientes de su rival no aceptan la derrota, y así se desarrolla una reacción en cadena cual reguero de pólvora; se retan entre ellos y alcanza hasta la matriarca de cada familia; las abuelas también se lían a golpes por defender el honor de sus integrantes jóvenes, nadie quiere perder, los mismos brazos que golpean son los que sellan la paz sobre la violencia, los que le dan fin a sus diferencias.

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