Alberto Otárola, Dina Boluarte y Ana Cecilia Gervasi. Los dos primeros impiden que la tercera avance con una política exterior que admita violaciones de derechos humanos.
Alberto Otárola, Dina Boluarte y Ana Cecilia Gervasi. Los dos primeros impiden que la tercera avance con una política exterior que admita violaciones de derechos humanos.
Por Fernando Vivas

“Nota en la que se expresa extrañeza y malestar, hasta ahí te puedo leer”, me dice Gustavo Adrianzén, nuestro embajador en la OEA, sobre el encabezado de un documento reservado que él mismo ha entregado a la secretaría ejecutiva de la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos). Pero sí me puede contar el porqué del malhumor oficial: “Estamos fastidiados por el adelanto de opinión del comisionado Joel Hernández García. No puede ser que salga el artículo en The New York Times y al día siguiente la CIDH nos siga pidiendo información”.

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