Redacción EC

SANDRA AVELLANEDA GARCÍA ()

La reciente encuesta de El Comercio, realizada por Ipsos, muestra el desasosiego ante la gestión del presidente Ollanta Humala (que cuenta con un bajo ) y la .

Aunque no es un fenómeno reciente, los analistas y señalan que el descrédito que despiertan en la ciudadanía sus autoridades políticas y algunas instituciones revelan que vivimos en una democracia de baja intensidad y con exceso de presidencialismo.

LIDERAZGO NO SERÍA SUFICIENTE
Para el constitucionalista Enrique Bernales, que el 50% de peruanos crea que la falta de liderazgo del presidente es uno de sus principales pasivos, y posiblemente, uno de los factores que contribuyen a su descrédito, es parte de la imagen distorsionada que genera el excesivo presidencialismo en nuestro país.

"Existe una imagen distorsionada sobre la ausencia de liderazgo de un presidente y su influencia en la desaprobación de un gobierno. En parte, debido al excesivo presidencialismo en el país. Esta percepción es individualizada, pero no necesariamente cierta, en el sentido de que no siempre las decisiones del presidente se deben exclusivamente a él, sino también a la falta de instrumentos que debería proporcionar el sistema de instituciones", señaló.

El liderazgo no es suficiente para guiar un país, nos aseguró el analista y también constitucionalista. "El presidente de la República es un conductor, pero la responsabilidad de gobernar es compartida con el gabinete ministerial, con el Congreso al dar los instrumentos necesarios, y con los órganos descentralizados".

MARGEN ESTADÍSTICO
Sin embargo, para Carlos Tapia, que la gestión de Humala tenga 22% de aprobación es parte del rango de variación que tendrá después del estancamiento que tuvo alrededor del 24% en abril de este año.

"Yo creo que el rango en que va a variar la aprobación del presidente Ollanta Humala está entre el 20 y 30%. No creo que sea preocupante el resultado de esta encuesta pues, la tendencia decreciente se estancó alrededor del 24%; sino fuera así, ahora tendríamos cerca de un 12% de aprobación".

Aunque increpó que esta sería una de las tendencias más bajas de aprobación presidencial en América Latina, Tapia no se mostró optimista en que próximos sondeos muestren una mejora significativa en estas cifras.

"Su aprobación sube y baja porque se ha producido un límite inferior del cual no puede bajar, pero tampoco subir. Humala definitivamente no terminará su mandato con 50%. Pero podría incrementar unos tres puntos porcentuales hasta 25% al adoptar actitudes más firmes respecto de la corrupción en las regiones", nos comentó.

DEMOCRACIA PRECARIA
Para Tapia, además, la gran insatisfacción por los servicios del Estado no sólo es resultado de las expectativas no cumplidas de este gobierno de producir cambios, sino que el descrédito se arrastra de gobiernos anteriores. "Esta es una democracia de baja intensidad, y urge cambios sustanciales", aseguró.

"Por ejemplo, cuando la gente dice estar insatisfecha con el servicio de justicia, no sólo se refiere al Poder Judicial como institución, sino que se entiende de manera más amplia el concepto de sociedad más justa. Pero, a la vez, el problema del Poder Judicial no es un problema de más o menos recursos, sino de la desprivatización de la institución, que no esté al servicio de los más poderosos".

Por su parte, Bernales sostiene que los malos resultados sobre el servicio público correspondería más a cuestiones técnicas que medidas políticas. "La gente atribuye los malos resultados al mal servicio público. No hay adecuadas medidas técnicas en distintas materias. ¡Podríamos tener un presidente súper líder, pero tener los mismos problemas! Tiene que haber un trabajo sostenido y compartido".