El titular de Trabajo, Iber Maraví, participó ayer en la reunión del GORE-Ejecutivo junto al presidente Pedro Castillo y el primer ministro Guido Bellido. (Foto: Hugo Pérez)
El titular de Trabajo, Iber Maraví, participó ayer en la reunión del GORE-Ejecutivo junto al presidente Pedro Castillo y el primer ministro Guido Bellido. (Foto: Hugo Pérez) / NUCLEO-FOTOGRAFIA > HUGO PEREZ
René Zubieta Pacco

Si la presencia de como ministro de Trabajo era cuestionada por sus presuntos vínculos con el Conare-Sutep, facción radical del magisterio relacionada al , la revelación de atestados policiales de inicios de la década de 1980 que lo involucran en atentados de ha arreciado las críticas en su contra. Además, hay cada vez más voces que exigen su salida del Gabinete.

Como informó el martes El Comercio, Maraví es mencionado como “no habido” en dos documentos policiales referidos a ilícitos ocurridos en Ayacucho entre junio de 1980 y octubre de 1981. En ellos se consignan delitos como rebelión, terrorismo, contra la tranquilidad y seguridad públicas, contra el patrimonio, homicidios y lesiones con arma de fuego, entre otros.

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Desde Fuerza Popular, la segunda agrupación política en número del Parlamento, la excandidata presidencial Keiko Fujimori consideró que –con base en lo que se ha conocido– está en manos del presidente Pedro Castillo evitar un desenlace negativo mañana cuando el Gabinete de Guido Bellido acuda al Congreso para solicitar el voto de confianza. “Frente a estas nuevas revelaciones, me parece que un voto de confianza al Gabinete Bellido es inviable”, advirtió.

En Acción Popular y Alianza para el Progreso (APP), las bancadas de oposición más centristas que jugarán un rol clave para el voto de confianza, también hay posturas críticas. La vocera alterna del partido de la lampa, Karol Paredes, indicó a este Diario que Maraví debería dar un paso al costado “por el bien del Gabinete y principalmente para el bien de nuestro país”.

En APP, Lady Camones, primera vicepresidenta del Congreso, lamentó que el jefe del Estado no reaccione ante esta situación. “No podemos permitir que una persona con serios cuestionamientos respecto a sus vinculaciones con el terrorismo siga a la cabeza de una cartera ministerial”, refirió a Canal N.

El portavoz de Renovación Popular, Jorge Montoya, exigió la renuncia de Maraví. En tanto, el vocero de Somos Perú-Partido Morado, José Jerí, indicó a El Comercio que su bancada espera una “explicación a fondo” ante la información “preocupante” sobre el ministro.

En declaraciones a la prensa el martes, Maraví dijo que no tiene responsabilidad en los hechos citados en los atestados policiales e indicó que no son motivo para plantear su renuncia. “Lo que tenemos que informar completo a la población es: ¿en qué quedó? Yo estoy libre, de todos esos atestados estoy libre. Y he hecho mi vida con tanta normalidad”, afirmó.

Insostenible

Para Samuel Rotta, director ejecutivo de Proética, la continuidad de Maraví como ministro es insostenible. “Son evidencias fuertes como para no mantenerlo en el cargo. Debieron haberse aplicado filtros más exigentes no solo en su caso, sino en buen parte del Gabinete”, dijo a este Diario.

A su turno, Iván Lanegra, secretario general de Transparencia, consideró que la información conocida refuerza las preocupaciones respecto de los antecedentes personales de Maraví. Por ello, sostuvo que el Gobierno debe tomar una decisión al ser responsable del nombramiento del funcionario, pues se trata de “un problema con los antecedentes de una persona que debió ser considerado antes de la designación”.

Contexto

Algunos de los hechos consignados en los atestados aparecen en importantes documentos que dan cuenta de la insania terrorista. Por ejemplo, el libro “Violencia política en el Perú 1980–1988”, de Desco, reportó ataques a locales públicos, bancos, torres de alta tensión, autoridades, entre otros. Por ejemplo, sucesos en Ayacucho, tales como la explosión de una camioneta del Banco de la Nación el 24 de abril de 1981 y un atentado en el local del partido Acción Popular el 16 de agosto del mismo año.

De igual modo, en el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) se refieren otros hechos señalados en los atestados, como un ataque al Hotel de Turistas de Huamanga el 14 de mayo de 1980 como parte de una serie de acciones con las que los subversivos “trataban de involucrar a las ‘masas’ y dotar de experiencia a los cuadros senderistas”. Su objetivo, “es formar ‘destacamentos guerrilleros’”, se destaca en otra parte del documento.

La CVR advierte que el contexto de la época en Ayacucho corresponde a la etapa inicial del accionar de Sendero con atentados aislados contra la propiedad pública y acciones de propaganda armada, cubiertos escasamente por los medios de comunicación debido al retorno de la democracia tras la dictadura militar.

Ministro señala que conoció a terrorista

El ministro Iber Maraví dijo el martes que conoció a Edith Lagos, terrorista que figura en uno de los atestados y que murió abatida en un enfrentamiento con la policía en Apurímac, en 1982.

Lagos precisamente fue parte de las primeras detenciones de terroristas en diciembre de 1980. Estuvo entre los senderistas liberados por otros subversivos del penal de Huamanga en 1982.

“A Edith Lagos la conozco porque ha sido una persona de mi generación, ella era estudiante de una institución pública de Ayacucho, como yo de otra”, refirió. “La he conocido porque Ayacucho no es tan grande como para no conocer a las personas”, añadió.

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