Desde hace décadas se investiga la relación entre el exceso consumo de azúcar con enfermedades crónicas no transmisibles. Es por ello, que las grandes organizaciones de salud, institutos de investigación y guías alimentarias sugieren que el consumo de azúcar añadida sea reducido, para evitar complicaciones a futuro. Sin embargo, esa búsqueda por reemplazar a este endulzante ha llevado a la población a consumir otros pensando que es más saludable o mejor, y muchas veces no lo es. Estos endulzantes ofrecen distintas características en cuanto a valor nutricional, sabor, textura y posibles contraindicaciones. Las revisamos a continuación.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: