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La actriz argentina Mercedes Morán es la presidenta del jurado del 25 Festival de Cine de Lima. Por estos días se la puede ver protagonizando "El reino", una serie producida por Netflix que ha despertado las críticas de sectores religiosos. (Foto: Sebastian Arpesella)
La actriz argentina Mercedes Morán es la presidenta del jurado del 25 Festival de Cine de Lima. Por estos días se la puede ver protagonizando "El reino", una serie producida por Netflix que ha despertado las críticas de sectores religiosos. (Foto: Sebastian Arpesella)

El rostro y el talento de Mercedes Morán (Argentina, 1955) no han sido ajenos a las pantallas locales, particularmente a las del Festival de Cine de Lima. Películas como La ciénaga (2001) Diarios de Motocicleta (2004), Betibú (2014), Neruda Betibú (2016), o Sueño Florianópolis (2018), llegaron a nosotros para descubrirnos a esta actriz que actualmente brilla en un “El reino, una serie producida por Netflix que, tras su estreno, ha recibido fuertes críticas de sectores religiosos conservadores en Argentina.

En medio de la vorágine de esta, digamos, polémica local, Mercedes Morán presidió el jurado de ficción del 25 Festival de Cine de Lima, trabajo que ha asumido como “un seminario intensivo de cine latinoamericano”.

“Cada película tiene una mirada sobre Latinoamérica muy vasta, pero también muy particular, lo cual deja claro que hay una necesidad en el cine latino de contar cuáles son nuestras realidades”, dice la actriz que en 2019 fue Jurado en el Festival de Cine de San Sebastián y en el 2018 recibió el Premio Astor, del Festival de Cine de Mar Del Plata, por su rica trayectoria cinematográfica.

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Se suele decir que el cine en América Latina siempre habla sobre sus problemas sociales y no explora lo suficiente la ficción, ¿cómo lo ve usted?

Una cosa no está separada de la otra. Pienso que todo es político, aun si habláramos de una película que se concentre en una historia de amor o familiar, creo que todos los vínculos y las temáticas que pueden atravesar a una persona, una pareja o una familia de determinado país, están atravesadas por el marco de su sociedad. Sí es verdad que hay una mirada muy social, una necesidad muy clara de retratar esos parámetros, pero en definitiva creo que la mayor marca del cine latinoamericano no es eso, sino el aprovechamiento y la administración formidable que hacen los cineastas latinos de los recursos con los que contamos para hacer nuestro cine, debido a que no poseemos una gran industria y de alguna manera desigual salimos a competir con películas de otros países que sí cuentan con una gran industria

En esta industria que lucha por abrirse espacio, también luchan por abrirse espacio las directoras ¿Cómo ve el desarrollo del cine hecho por mujeres?

Me alegra mucho encontrarme cada vez más con cine hecho por mujeres, con protagonistas femeninas, con historias de mujeres, y creo que lo que caracteriza la cinematografía hecha por mujeres es un punto de vista, una experiencia y una sensibilidad especial para contar determinadas historias. Hay una mirada que me parece más holística, más abarcadora.

Algunas de las películas protagonizadas por Mercedes Morán que pudieron verse en Perú: "La ciénaga" (2001), "Betibú" (2014) y "Sueño Florianópolis" (2018).
Algunas de las películas protagonizadas por Mercedes Morán que pudieron verse en Perú: "La ciénaga" (2001), "Betibú" (2014) y "Sueño Florianópolis" (2018).

También más espacio para que las actrices tengan la posibilidad de interpretar más y diversos papeles, por ejemplo, cuando sobrepasan los 50 años, ¿no?

Como espectadora y como actriz percibo que el cine empieza a parecerse un poco más a la dramaturgia teatral, en cuanto al protagonismo femenino a partir de una determinada edad. Los grandes autores de teatro siempre han contado con grandes protagonistas femeninas. No sucedía así en el cine, y mucho menos con protagonistas femeninas a una determinada edad. Esto me parece muy revolucionario, muy necesario, y creo que provoca un tipo de empatía diferente y ayuda profundamente a contar las experiencias de las mujeres latinas porque aún en películas donde el tema es por ahí la problemática social, cualquier tipo de tema que engendre problemática alguna, las mujeres somos doblemente víctimas de esa desigualdad por la discriminación de género que se ha hecho históricamente con nosotras.

Usted señaló que durante mucho tiempo fue feminista sin saberlo. Ahora que se reconoce como tal, ¿cómo ve las críticas que se han levantado contra la serie que protagoniza, El reino?

La serie (se puede ver en Netflix) ha sido muy exitosa, pero también muy controversial, y ha generado algunos ataques de algunas facciones de las iglesias evangélicas. Lo llamativo es que esas acciones han sido dirigidas en general a los autores, a Marcelo Piñeyro y Claudia Piñeiro, pero en particular a Claudia, que es una escritora superexitosa y comprometida con la lucha feminista, especialmente con la lucha que llevamos a cabo por la interrupción legal del embarazo. Entonces, no digo que lo esperábamos, pero nos parece coherente con esta resistencia a este punto de vista femenino y feminista.

Usted siempre asume papeles de mujeres fuertes, y en El reino hace lo propio: encarna una mujer fuerte, pero muy conservadora.

A mí, como actriz, me ha tocado muchas veces interpretar papeles que están en las antípodas ideológicamente de lo que soy yo, pero por eso me han resultado doblemente interesantes. Primero, en lo personal, porque cada vez que encaro un papel no hago juicios morales ni de ningún tipo respecto del personaje, porque eso no me permitiría actuarlo, simplemente trato de entender las razones por las que el personaje hace las cosas que hace. En este caso, la serie habla del tema del poder; con inteligencia los autores han elegido tres universos del poder funcional a la historia que se cuenta, que es el universo de las iglesias, de la política y de la justicia, y a mí me parece que lo que queda muy claro es que donde hay acumulación de poder siempre engendra oscuridades. El personaje que me toca interpretar es una mujer que pertenece a la iglesia, con unos valores que defiende a ultranza y que no está dispuesta a revisar, y tanto su familia como su iglesia están a cargo de ella en un modelo muy patriarcal, donde aparentemente el poder lo tiene el pastor, su marido, pero la fuerza de esta mujer es la que sostiene de alguna manera este universo que le pertenece. Siempre me parecen muy interesantes los caracteres de mujeres fuertes, aun si ellas están equivocadas.

Es la segunda vez que trabaja con un guion de Claudia Piñeiro, ¿cómo podría definir su relación con ella?

Claudia y yo somos amigas personales, somos compañeras de lucha feminista, y soy una admiradora de Claudia como escritora. Han sido varias las películas que se han originado a partir de sus novelas, yo tuve la oportunidad de hacer Betibú, y para mí en ese caso fue el ingresar a un género que había transitado poco, que es el policial, en el que también estábamos habituados a que el investigador fuera un hombre. Ahora sí ya hay un montón de series donde la investigadora es una mujer, pero para mi fue muy nuevo. En ese tiempo que hicimos Betibú yo estaba buscando referencias de otras películas donde la parte de la investigación en ese género la llevara a cabo una protagonista femenina y fueron muy pocas las que encontré. Así que sí, con Claudia son muchas las cosas que nos unen.

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