Resumen

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Un partidario del presidente Donald Trump lleva una bandera confederada en el segundo piso del Capitolio de EE. UU. (Foto: Reuters)
Un partidario del presidente Donald Trump lleva una bandera confederada en el segundo piso del Capitolio de EE. UU. (Foto: Reuters)
/ MIKE THEILER
Por Oscar García

Una bandera es mucho más que un trozo de tela, como lo han atestiguado a lo largo del tiempo desde ejércitos poderosos hasta hinchas de barra brava. Su poder simbólico nace de un consenso previo: un grupo humano se pone de acuerdo para atribuir valor a lo que, visto fríamente, es solo un diseño y unos colores. Hay banderas que han nacido entre leyendas y sueños, como la que creó José de San Martín para el Perú, inspirada en las aves parihuanas. Y hay banderas que se hundieron en la infamia como la nazi, calificada como “obscenidad visual” por el diseñador Steven Heller. Tanto es el poder simbólico de la esvástica negra sobre fondo blanco y rojo que está prohibida en muchos países.

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