Cuto Guadalupe en su reino: el ex futbolista tricampeón que abrió su restaurante para rendirle culto a la carapulcra. FOTO: Diana Foronda
Cuto Guadalupe en su reino: el ex futbolista tricampeón que abrió su restaurante para rendirle culto a la carapulcra. FOTO: Diana Foronda
María Fernanda Lovatón

Conforme a los criterios de

Trust Project
Saber más

En su voz se siente la nostalgia: arrastra las frases, hace pausas, se ríe pensando otra vez en un vestuario del Monumental de la ‘U'. Para , recordar sus años como futbolista profesional solo le trae buenos recuerdos. Claro que ese camino no fue fácil. Fueron muchos años de sacrificios, de momentos familiares perdidos y de viajes a países extraños. Pero todo valió la pena. Hoy, Cuto no se arrepiente de cada decisión que tomó, sino más bien lo agradece. Y es ese optimismo y dedicación que, una vez retirado del fútbol, lo llevaron al siguiente paso: abrir su propio restaurante. Es así que el 18 de marzo del 2017, el “Cuto 16” inauguró en La Perla y abrió sus puertas a los amantes de la buena comida. Un restaurante que busca transmitir una rica sazón en un entorno familiar para que el público se sienta a gusto. Conoce más de la historia aquí.

Ganaste títulos con la 'U’, con Aurich, jugaste en el extranjero. Tuviste una gran carrera futbolística, ¿siempre pensaste que lo lograrías o en algún momento dudaste?

No es que dudé. Yo vengo de una familia muy católica y somos personas que mantenemos siempre la fe y de hecho que hubo muchos obstáculos al principio, pero gracias a Dios mi carrera se fue dando. Empecé en un equipo de barrio, luego participe en un campeonato de Interbarrios donde campeonamos y finalmente paso a Cantolao. Mi llegada a Cantolao cambió mi vida.

¿Por qué?

Era una academia muy adelantada a la época, con mucho prestigio a nivel internacional. Fue ahí que desde los nueve o diez años que empecé a viajar. Era becado y mi primer viaje fue a Argentina y después fui a Europa. Imagínate: yo vivía en Corongo. Eso me sirvió mucho para mi madurez y para darme cuenta que cada vez estaba más cerca de lograr mi sueño: ser futbolista profesional.

¿Dirías que tuviste que sacrificar muchas cosas para lograr tus objetivos?

Sí, definitivamente tuve que sacrificar muchas cosas, como estar lejos de la familia. Cuando eres juvenil no lo sientes tanto porque viajas, estar cierto tiempo fuera y luego regresas. Pero cuando eres profesional te privas de muchas cosas, de no estar en momentos difíciles de la familia, como me pasó a mí que no pude estar en el fallecimiento de mi abuela y es algo con lo que siempre te quedas en el corazón: no haber podido estar. Otros momentos como cumpleaños, fechas importantes en los que uno no está porque tiene que estar viajando o concentrado con el equipo, y no se puede hacer una vida normal.

LEE: Universitario: secretos, cábalas y promesas del mejor equipo de la Liga 1 2020
MIRA: La ‘U’ venció a River y Racing el 67 y esa camiseta hoy duerme en una urna de cristal en Surquillo

¿Qué es lo más difícil de ser futbolista profesional?

No es algo difícil porque es algo que uno ama, pero de todas maneras hay situaciones complicadas porque uno tiene que aprender a sobrellevar la fama. Todo el tiempo no estás feliz y hay momentos en que la gente no sabe lo que uno está pasando. A veces las personas se acercan sin mala intención, te piden una foto cuando tú estás en un momento de privacidad con tu familia. En mi caso siempre he tratado de manejar eso de la mejor forma, pero a veces uno quiere su espacio y ese espacio es invadido. Yo también me pongo en el lugar de la persona, entiendo. Por eso es importante estar siempre con los pies bien puestos sobre la tierra porque hay muchas cosas que pasan en la vida y lo mejor es tener un equilibrio y una base familiar.

El plato estrella de Cuto-16, el restaurante de Luis Guadalupe: carapulcra con sopa seca. FOTO: Cuto-16.
El plato estrella de Cuto-16, el restaurante de Luis Guadalupe: carapulcra con sopa seca. FOTO: Cuto-16.

¿El apoyo de tu mamá fue importante durante tu carrera futbolística?

Mi mamá es mi motivación y siempre lo ha sido. Primero Dios y segundo mi madre. Todo lo que he hecho y lo que sigo haciendo lo hago por ella. Esto porque desde muy chico, yo que soy el menor de siete hermanos, he visto todo lo que mi mamá hacía por nosotros para llevar un plato de comida a la mesa. Es una mujer luchadora. Por eso siempre quise que mi mamá estuviera y cada vez que podía hacer algo por el bienestar de la familia, lo hacía. Pero, ¿sabes? Ella nunca fue a un partido mío, no le gustaba, se ponía muy nerviosa. Mi hermana Rosa era la que me llevaba a los entrenamientos y a los partidos cuando era niño. Mi mamá nunca ha viajado a los países donde he jugado, sus únicos viajes son de Lima a Chincha y de Chincha a Lima, porque no le gustan los aviones. Siempre me ha apoyado, como toda madre, me preparaba mi comida después de los partidos, me preguntaba qué quería comer, me esperaba luego de los partidos. A veces ganaba, perdía o empataba y ella siempre estaba ahí conmigo, alentándome. Me encaminó bien y me repetía muchas veces que nunca pierda la humildad ni mi esencia.

Jugaste como profesional 10 años en Universitario de Deportes, ¿Qué recuerdos te quedan de esa época?

Desde los 15 años estuve en las divisiones menores de la U y siempre lo dije, yo me hice hincha de la U la primera vez que pisé el Lolo Fernández en el 92. Uno se va ganando un lugar en una institución tan prestigiosa y fueron momentos difíciles, no fue fácil lograr mis sueños en la U. Poco a poco entendí qué era el liderazgo, esas cosas que uno ve en jugadores referentes de la época como el Puma Carranza, Roberto Martínez, Chemo del Solar, muchos de los que ya contaban con un nombre en el fútbol peruano. Con la U pude hacerme conocido a nivel nacional e internacional. Amo a la U, me encanta ser parte de la historia del club del cual soy hincha. Llegué a ser tricampeón, me volví capitán del equipo y eso es algo que no cualquiera lo logra.

Tuviste la oportunidad de jugar en Argentina, Bélgica y Grecia ¿Cómo fueron esas experiencias internacionales?

En Argentina fue la primera vez que jugué en el extranjero profesionalmente. Llegué a un gran equipo como lo es Independiente, que es uno de los más coperos y fue una experiencia muy bonita. A pesar de que las cosas no salieron como yo hubiese querido igual creo que me ayudó a crecer como jugador. Mi paso más importante fue cuando fui a Bélgica en el 2000 hasta el 2003. Fue un cambio por completo, llegué a la ciudad de Malinas en donde hablan flamenco y es un idioma muy difícil, incluso tuvieron que ponerme un traductor. La cultura era muy diferente, me costó mucho el tema del clima porque era muy frío. En esa época fui con Chemo Del Solar y nos pusieron clases de neerlandés para comunicarnos con el entrenador y los demás compañeros. Adaptarme a la comida también fue complicado, los primeros meses solo comía hamburguesas de McDonald’s. Luego ya tuve que aprender a cocinar algunos platos. Me hice muy amigo de un jugador africano que fue quien me enseñó a cocinar, porque tienen una cocina parecida a la nuestra. Poco a poco las cosas fueron mejorando y por eso siempre recuerdo que ese paso por Bélgica fue muy importante en mi carrera.

Después se dio la posibilidad de ir al Veria de Grecia y no quise dejar pasar esa oportunidad. Grecia también era muy diferente, su cultura, su comida y la ciudad a la que fui, era en la que hacía más frío. Tuve que aprender a adaptarme a ese frío extremo. Pero era lo que había. Yo siempre he dicho que las cosas no caen del cielo y asumí ese reto con mucha responsabilidad. Los primeros meses estuve solo y luego ficharon a José Mendoza, así que ahí tuve más compañía. Ya en el 2008 regresó al Perú y me voy a jugar con el Juan Aurich.

¿Qué es lo que más extrañabas de Perú cuando jugabas en el extranjero?

El Perú es único, acá sales y te encuentras al emolientero o una carretilla y puedes comer un ceviche, allá es totalmente diferente. Lo que más extrañas cuando estas fuera de tu país es a tu familia. Siempre he sufrido de mamitis (risas) y eso es lo que extrañas, estar con los tuyos. Pero la vida es así. Cuando estas fuera uno tiene que cambiar de chip, adaptarte al país y a la cultura en donde estas.

¿Crees que hay algo que te falto cumplir, algún sueño futbolísticamente hablando?

Gracias a Dios yo estoy conforme con mi carrera. Estoy satisfecho con todo lo que logré y me he dado cuenta de eso este año con este tema de la pandemia. A veces creo que uno no lo nota, sigues con tu carrera, pero no tomas conciencia de la historia que estás haciendo. Sobre todo, si haces historia en un equipo tan grande como Universitario. En los equipos donde he jugado también conseguí grandes cosas. Entonces ahora veo y agradezco a Dios, porque esa disciplina, ese hambre de gloria, de querer sacar a mi familia del barrio y haberlo podido lograr, es importante. Además, no solo eso, sino ver que mi familia este bien. Eso te lleva a que, en cada entrenamiento, en cada partido, uno de lo mejor de sí para poder ser parte de la historia. Creo que durante toda mi carrera siempre fui auténtico y me quedo con eso.

El último título nacional de Guadalupe, con Juan Aurich en 2011.
El último título nacional de Guadalupe, con Juan Aurich en 2011.

GUADALUPE HOY

¿Cómo te animaste por incursionar en el negocio gastronómico?

Sucedió como algo que ya estaba pactado y que estaba ahí, en stand by. Fue algo que siempre se quiso en la familia. En mi familia se cocina muy rico porque somos chinchanos de nacimiento y todos cocinan muy bien. Entonces siempre se quería abrir un restaurante, pero no se podía porque yo aún estaba en actividad.

Creo que mi participación en El Gran Show -el realitiy de baile de Gisela Valcárcel- fue algo mágico que me pasó porque la gente conocía al Cuto Guadalupe como futbolista, pero con este programa pude abrirme a otro público. Ese momento fue clave porque yo también ya me encontraba al final de mi carrera y finalmente me retiro en el 2016. Entonces mi cuñado y mi hermana Diana me llamaron y me plantearon la idea del restaurante. Y nos asociamos para montar . Mi hermana es la que cocina. Sin dudar dije que sí. Uno en la vida toma decisiones y yo siempre he sido de arriesgarme. El que no arriesga no gana. Comenzamos a remodelar el restaurante que se encuentra en la parte de debajo de la casa de mi mamá acá en La Perla. Lo decoramos con todo lo que tenga que ver con fútbol, con camisetas de todos los equipos donde he jugado y de mis amigos que me han regalado. Es un restaurante más que todo familiar.

Ahora con la pandemia, ¿cómo se han adaptado?

Nos hemos adaptado muy bien. Siempre he creído que de lo malo uno tiene que sacar lo positivo y las cosas pasan por algo. Hace tres meses que ya fuimos retomando las cosas, empezando por el tema del delivery, que antes no teníamos. Nos adaptamos bien al tema del protocolo y todas las medidas de sanidad. Y gracias a Dios hemos tenido muy buena acogida porque contamos con un público muy fuerte, que conoce y sabe del sabor de nuestros platos, empezando por la sopa seca con carapulcra que es nuestro plato estrella.

¿Qué mensaje le dejas a todos esos chicos que sueñan con volverse en futbolistas profesionales, así como tú lo fuiste?

Aconsejarles que antes que todo, tengan valores. Que honren a sus padres siempre y sobre todo no perder la humildad ni el rumbo. Yo creo que, para eso, es importante tener una buena base familiar en casa. Prepararse mucho porque la carrera de futbolista no es fácil. Puede ser muy larga, pero a la vez puede ser muy corta. Que aprovechen cada momento y que no caigan en cosas que después puedan arruinarlo todo.

LEE: Jefferson Farfán y el día en que lo llevaron al salón de trofeos del Lolo a firmar por la ‘U’

LO QUE DEBES SABER DE CUTO-16

Restaurante “Cuto 16”

Dirección: Calle Lizardo Montero 282, Urbanización Astete, La Perla, Callao. A la espalda del Ministerio de La Marina

Teléfonos para delivery: 016476151/ 986952215

Correo electrónico:

VIDEO RECOMENDADO:

El hincha peruano que conserva un boleto del Perú-Uruguay del Mundial 1930

Museo de la pasión futbolera