Everardo Zapata, autor del libro "Coquito". Aquí en el patio del colegio Manuel Muñoz, de Arequipa.
Everardo Zapata, autor del libro "Coquito". Aquí en el patio del colegio Manuel Muñoz, de Arequipa.

EL PAPÁ DE COQUITO

EVERARDO ZAPATA SANTILLANA. EDUCADOR

La historia de Everardo es la de un profesor de primaria que en 1955 ideó el método que le enseñó a leer a un continente. Arequipeño, nacido hace 93 años, Zapata se desempeñaba como director en una escuela de Punta de Bombón, Mollendo, cuando llegó al convencimiento de que debía haber otra forma de enseñar a leer a los niños, que entonces sufrían con los métodos importados. “La letra con sangre entra” no era una frase más, era la dura realidad de miles de pequeños y analfabetos. Así nació Coquito, el método de lectura que fue un boom en el Perú y en América Latina. Hoy su libro no se pide más en los colegios, pero los padres siguen comprándolo, incluso en esta pandemia, para apoyar la enseñanza de sus hijos. Mientras, a Zapata –Palmas Magisteriales en grado de Amauta el 2004– le inauguran bustos a cada rato y una película sobre su vida está en fase de desarrollo, informan sus hijos. Cuando culmine la cuarentena, retomará su último proyecto: una recopilación de las antiguas canciones infantiles que ya no se oyen en la escuela. (Óscar García)

“HAY QUE INCLUIR A LA CIENCIA EN TODOS LOS CURSOS DEL COLEGIO”

TOMÁS UNGER. DIVULGADOR CIENTÍFICO

Treinta años son los que Tomás Unger lleva escribiendo su columna semanal sobre ciencia en el diario El Comercio. Las dos últimas que ha publicado están referidas a no subestimar a los escolares, a la necesidad de ser creativos e incluir la disciplina, a través de sus diversas formas, en todas las asignaturas, incluyendo las de humanidades. De hecho, sus artículos suelen ser fuente de consulta para profesores de escuelas y universidades. Difundir conocimiento: eso es lo suyo aún hoy a sus 90 años. “Hace 74 salí del colegio Champagnat, pero difícilmente olvido a tres maestros que me marcaron, los hermanos maristas Andrés, José y Buenaventura”, cuenta con gran lucidez el también ingeniero. Todos lo motivaron a satisfacer esa curiosidad por el mundo que ya se había sembrado antes en casa. Y que no cesa. De ahí que esté al tanto de las noticias y los últimos avances científicos. Ello, claro, para poder compartirlos siempre. (Gabriela Machuca)

Tomás Unger, periodista especializado en ciencias e ingeniero.Ha sido premiado por CONCYTEC por su aporte a las ciencias. (Foto: Nancy Chappell).
Tomás Unger, periodista especializado en ciencias e ingeniero.Ha sido premiado por CONCYTEC por su aporte a las ciencias. (Foto: Nancy Chappell).

“YO CANTÉ AL PERÚ TOTAL”

ALICIA MAGUIÑA. CANTANTE Y COMPOSITORA

A sus 81 años recuerda vivamente las clases de guitarra con Óscar Avilés. No quiso nunca otro maestro cuando llegó de Ica muy chica (“allá yo abrí los ojos realmente”, refiriéndose al descubrimiento de un mundo rico en culturas, distinto de la capital). Su padre al principio se oponía: “Una mujer de tablas, de ninguna manera”, decía. Pero Avilés creyó en ella y en su voz, y la hizo artista. “Nunca existieron fronteras geográficas en mi música. Rescaté la marinera limeña; desde mi primer longplay incluí música andina. He cantado en quechua, en aimara; me llamaban la artista de la integración”, nos dice ahora repasando las hojas de lo que será su segundo libro de memorias, Más que una pasión. “Antes se imponían estilos, ahora todo el mundo canta igual. No cualquiera puede aportar con un estilo único. Yo le he cantado al Perú total. Abracé al Perú”. (Rafaella León)

Alicia Maguina, cantante y cultora de la musica peruana. (Foto: Nancy Chappell).
Alicia Maguina, cantante y cultora de la musica peruana. (Foto: Nancy Chappell).

“EN LA TELEVISIÓN PUDE HACER LO QUE QUISE”

TERESA OCAMPO. COCINERA Y AUTORA

¿Qué cocinaría hoy Teresa? Quizás una crema de verduras, algún plato con quinua –ingrediente que usaba en sus programas, incluso cuando no era popular– o un rico puré. Teresa Ocampo (Cusco, 1931) empezó su carrera dictando clases privadas para mujeres en las décadas del 50 y 60. Fue maestra, pero jamás habría podido sospechar que terminaría enseñándole a cocinar a todo un país. Ocampo –primera peruana en egresar del Cordon Bleu parisino– poseía la técnica y la chispa: así aterrizó, más adelante en su vida, en la pantalla chica. Escribió el libro de cocina más vendido y plagiado de nuestra historia (publicado bajo la marca Nicolini) y se hizo de todos los honores posibles en el rubro. En 1988 se retiró de la televisión y se estableció en Dallas para estar cerca de su familia, pero desde el 2018 está de vuelta en el Perú. Hoy pasa sus días cuidada en una casa de reposo, y se le enciende la sonrisa cada vez que ve a sus hijos, nietos, bisnietos y personas queridas –como su asistente Bertha, quien la ayudó durante años en sus programas– o cuando le llevan mariachis, sus favoritos. Sus hijos alistan dos proyectos editoriales para el 2021: uno en el marco del bicentenario y otro para celebrar sus 90 años de vida. “¿Cómo podemos hacer para seguir enamorándonos de la gastronomía?”, le preguntamos en Somos en 2016. “Fácil. Cuando está rica la sazón, cuando el plato está como debe ser, no hay cosa más agradable que una mesa con toda la familia”, nos respondió entonces. De todas las recetas que nos regaló Teresa Ocampo, la más importante siempre fue su sencillez. (Nora Sugobono)

Teresa Ocampo, la pionera de los programas de cocina de la televisión peruana.
Teresa Ocampo, la pionera de los programas de cocina de la televisión peruana.

UNA LECCIÓN DE SOLIDARIDAD

ROBERTO CHALLE. EX MUNDIALISTA

En la calle se aprende lo más importante: que el mundo corre y se va. Como una pelota. También que, si al balón se le acaricia, la conquista de otros barrios será más fácil, el prestigio trascenderá la esquina y la posibilidad de que eso se vuelva profesión –el pasatiempo–, una noticia. Hasta podría salir en los diarios. Llegar a un Mundial y jugar 10 puntos. Luego ser técnico del equipo querido y tricampeón. Todo eso era Roberto Chale. Todo eso le pasó. En noviembre, el maestro Chale cumplirá 74 años. Es un superviviente: en el 2000 conoció la diabetes, en 2016 apareció un cáncer de colon y, casi al mismo tiempo, una operación urgente al riñón. Enfrentó todo con humor y valentía. Como siempre. “El primer maestro de mi vida fue Ramón Mifflin [foto de la derecha]. El día en que debuté en el fútbol, 17 de julio de 1965, me llevó a tomar desayuno y luego se les plantó a dos policías que no me dejaban entrar al Nacional. ‘En dos horas todo el Perú lo va a conocer’, les dijo. Ese día hice dos goles por el Centro Iqueño. Fue una clase de solidaridad”.Ese es Roberto Chale hoy. Un hombre agradecido. (Miguel Villegas)

Roberto Challe, ex mundialista de la selección peruana, ex entrenador del Club Universitario de Deportes.
Roberto Challe, ex mundialista de la selección peruana, ex entrenador del Club Universitario de Deportes.

“DE NIÑA ME TERMINABA LOS CUADERNOS DIBUJANDO”

GAUDENCIA YUPARI. ARTISTA POPULAR DE SARHUA.

Como no tenía hermanos, Gaudencia Yupari (55) se entretenía de niña viendo a sus padres bordar y tejer sin parar y con soberbia. Así aprendió. Tal y como lo hicieron quienes en su familia estuvieron antes que ella en Sarhua, ese hermoso distrito ayacuchano. Desde hace 38 años, ella elabora piezas aplicando distintas técnicas según dicta la inspiración propia de su tierra. Se casó a los 16 años y fue su esposo quien le enseñó a pintar las famosas tablas del terruño que evidencian escenas, tanto felices como trágicas, de vida familiar y de comunidad. En el 2000 se mudó a Lima escapando del terrorismo y ha sido en su taller de Chorrillos donde Gaudencia le traspasó el conocimiento, especialmente, a su hija Violeta Quispe. “Ella es fuerza para mí. Ha aprendido y me ha ganado. Así debía ser”. Convencida de que en los jóvenes está la misión de preservar el arte de su pueblo, enseña cada vez que puede a las últimas generaciones de sarhuinos nacidos en la capital. Hoy se ocupa bordando mascarillas (abajo). Pero también canta. Y como pocas. (Gabriela Machuca)

Gaudencia Yupari, artista del pueblo ayacuchano de Sarhua. (Foto: Omar Lucas)
Gaudencia Yupari, artista del pueblo ayacuchano de Sarhua. (Foto: Omar Lucas)

“A VECES SE APRENDE MÁS CUANDO SE ENSEÑA”

ALBERTO ÍSOLA. ACTOR, DIRECTOR Y DOCENTE

El taller anual que dicta el maestro Alberto Ísola (67) se suspendió con el inicio de la cuarentena por la pandemia. Así que, junto con sus alumnos, decidió concluir las tres semanas que faltaban a través de videoconferencias (arriba). Mentor de varias generaciones de actores y actrices nacionales, formado en Italia y Londres, él empezó a enseñar actuación en la Universidad Católica en 1978. “Mi reto es que cada alumno encuentre su propia manera de trabajar. Esta es una cuestión de técnica muy personal”, dice. Además, se desafía al buscar evolucionar en su método de enseñanza. “Me nutro de mi propia experiencia en el escenario y en las clases. También leo, veo películas, obras”. Cree haberse ilustrado de colegas con los que laboró, como Pablo Fernández, Lucho Álvarez y Ricardo Blume. “Y, a su vez, de mis profesores universitarios, como Luis Jaime Cisneros o José Antonio del Busto, quienes no me enseñaron teatro, pero marcaron mi formación como ser humano”. Hoy hay que enfrentar las cosas como vienen, añade, por eso no descarta involucrarse en proyectos, tanto teatrales como académicos, vía Zoom. En la vida, así es, nunca se deja de aprender. (Gabriela Machuca)



Alberto Ísola, profesor de varias generaciones de actores y actrices nacionales. (Foto: Elías Alfageme)
Alberto Ísola, profesor de varias generaciones de actores y actrices nacionales. (Foto: Elías Alfageme)

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