BIEN PARADA. Flor Borja creció en el barrio de Monserrate, en el Centro de Lima, muy cerca del Templo de las Nazarenas. Según detalla, esa experiencia le imprimió un fuerte interés por el bien de la comunidad. (Foto: Fidel Carrillo)
BIEN PARADA. Flor Borja creció en el barrio de Monserrate, en el Centro de Lima, muy cerca del Templo de las Nazarenas. Según detalla, esa experiencia le imprimió un fuerte interés por el bien de la comunidad. (Foto: Fidel Carrillo)
Gabriela Machuca Castillo

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La socióloga graduada de San Marcos Gutiérrez solía vender, cuando era chica, marcianos en la puerta de su casa en el barrio de Monserrate, en el centro de Lima. Así se compraba cuadernos, polos, lo que necesitaba. Sus padres, su mayor influencia según cuenta, debían atender a otros cuatro hermanos y había que buscar soluciones. De ellos, el trabajo pastoral, las clases universitarias y más nació, explica, su interés de trabajar por la comunidad. Es cofundadora del y viaja por el país desde hace cinco años militando por él. Con experiencia en gestión pública, busca ser congresista a los 33 años.

¿Cómo fue tu infancia en el barrio de Monserrate, en el centro de Lima?

Lo máximo. Hasta hace poco viví allí en la casa de mis padres, muy cerca de la iglesia de la Nazarenas. He jugado en el parque Monserrate, estudié en el colegio de Monserrate hasta segundo grado. Luego me fui a cinco esquinas, a uno de monjas, el Señor de la Misericordia. A mí me gusta mucho hablar de mi barrio porque está lleno de tradición. Cada serenata a la Virgen de Monserrate se engalanaba con la presencia de criollos conocidos. Yo soy católica y devota. De niña perseguía a mí mamá para que me lleve a la procesión. Los domingos recogía limosnas en las Nazarenas. He sido catequista. Debo decir, no obstante, que cuando entré a la universidad tuve un quiebre con la religión cuestionando las formas, mas no el fondo. Sigo siendo una mujer de fe.

¿Cuándo te das cuenta de tu vocación de servicio?

Mi primer acercamiento al tema social ha sido en mi casa. Mi familia es muy solidaria. Mi barrio, además, me enseñó el sentido de comunidad.

¿Quiénes han sido tus mayores influencias a nivel personal?

Mi madre germinó en mí la vocación de trabajar por resto. Ella hacía polladas para que yo pudiera estudiar. También mi padre, sindicalista de la Municipalidad de Lima. De él he aprendido a pelear por mis derechos. Mis hermanos… Me emociona hablar de ellos porque son mi principal equipo de campaña.

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Eres una de las fundadoras del Partido Morado. ¿En qué circunstancias te sumas a este?

Siempre tuve inquietud política. Además de sentido de justicia. Sin embargo, nunca había encontrado un espacio. El partido de Alberto Andrade me invitó una vez a sumarme a él, pero no me sentía representada. Fue mi mamá quien me dijo que le preste atención a Julio Guzmán. En los desayunos de los domingos se habla de política en mi casa, de coyuntura, de lo que pasa. En ese momento no me interesó, pero luego busqué en Internet una entrevista de Julio y él decía cómo los municipios debían mejorarse. Luego lo escuché en otra entrevista. Y me gustaron mucho sus ideas. Era el 2015. Busqué a los jóvenes morados, lo escuché en una conferencia en San Marcos. Me acerqué y le dije: cuenta conmigo. Dejé todo y ya me ves cinco años después aquí. Creo que la militancia es clave. Comenzamos de a poquitos y hemos viajado por todo el Perú construyendo el partido.

En el 2016 postulaste. También el año pasado...

Sí, en el 2016 le dije a Julio que no tenía experiencia política, pero él creía que tenía ideas y decisión. Yo trabajo desde los 18 años, me he especializado en gestión pública. Y así es como me he dado cuenta de las ‘argollazas’ que hay en el Estado. No pasó. El año pasado postulé al Congreso con el número 12. Aunque no ganamos, creo que tuve una participación muy buena, cerca de 13 mil votos con una campaña austera e innovadora.

¿Qué te suscita que digan que el Partido Morado es de ‘pitucos’?

No representamos el sector ‘pituco’, blanco. Acá estamos convergiendo muchos, de distintas procedencias y estratos sociales. El único objetivo común es transformar el país de verdad. Hacer política decente. Yo no vengo de una clase privilegiada y no me avergonzaría tampoco, porque mi ideal de cambio va más allá de eso. El Partido Morado representa a toda la gente.

¿Qué autocríticas tienes del partido ahora?

Tenemos que comunicar nuestras posiciones de manera más firme. Hay ideas claras, pero nos ha costado mucho posicionarlas. Sé que mediáticamente puede no ser interesante cómo se hizo este partido, pero serviría que se sepa. No estamos improvisando, estamos hace años construyéndolo. Julio es el primero en levantarse, el último en irse. Es de las personas más chamberas que he conocido en mi vida. Me inspira mucho. He caminado con él haciendo este partido, nadie me ha contado. Ha faltado defender cómo hemos organizado este movimiento para que no se creen fake news.

El incidente que tuvo Julio Guzmán en aquel departamento, el incendio… ¿Cómo lo viste, cómo lo ves?

Julio pidió disculpas a la militancia. Y al Perú. Igual creo que no estamos midiendo con la misma vara un tema personal con que un partido político se inscriba corruptamente o que los tamalitos o los ‘pitufeos’. Si tú me dices que Julio ha cometido un acto de violencia de género, ahí pongo freno. Pero no es el caso, mientras otros partidos tienen lideres corruptos y sentenciados.

¿Qué temas vas a impulsar?

Lo primero que queremos hacer es ver por qué no se están reglamentando las leyes. Tenemos la de los canillitas, la de los emolienteros. Ya pasaron más de diez años… Eso afecta a los emprendedores. También está el tema de la ley de acoso político, ya dictaminado. No hay voluntad política de que salga adelante. Otra cosa que impulsaré será la ley de salud sexual reproductiva. Si bien el debate está en el tema del aborto, no se habla de cómo prevenimos situaciones.

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¿Cómo financias tu campaña?

Haré una rifa [esta se produjo después de la entrevista]. Mamá donó como premio una lavadora; con mis ahorros compré una laptop; una amiga me ha donado 10 libros. Hay donaciones pequeñas que estamos recibiendo y van a ser transparentadas. En la campaña pasada no gaste ni 15 mil soles. No necesitamos grandes millones. Se han acercado personas de dudosa reputación, pero hay que tener carácter y decir que no. No voy a hipotecarme para vender el futuro del país. Voy a seguir haciendo polladas y rifas.

¿Has pensado cómo vas a evadir las tentaciones que podrían corromperte de ser electa?

Con carácter. Y sosteniéndome en mi entorno. Todo mi equipo debe tener claro cuáles son los límites y de estos no pasamos. Al primero que caiga en algo chueco, sale. //