Por Jorge Chávez Noriega

Arequipa es la tierra que vio nacer a la geofísica peruana Isabel Bernal. Desde pequeña, como la gran mayoría de arequipeños, se acostumbró a que el suelo tiemble con cierta periodicidad. También a ver cada tanto al Misti expulsar nubes de humo que opacaban el cielo de su ciudad. En el colegio aprendió que estos movimientos telúricos se deben a la ubicación de su región, rodeada de una cadena volcánica que se despliega en el sur peruano. Pero su curiosidad fue más allá. Ella quería saber el origen de los fenómenos con los que había crecido. Por esa razón decidió estudiar geofísica en la UNSA, donde al término de su carrera era una de las dos mujeres de su promoción. Llegó a Lima hace 15 años y, tras pasar una serie de pruebas de rigor, ingresó a trabajar al Instituto Geofísico del Perú.