La Tarumba regresa con un nuevo espectáculo de circo inspirado en la magia de la cultura gitana
La Tarumba anuncia su nuevo estreno, “Camborio”, inspirado en el legado que la cultura gitana ha dejado al mundo del circo, en elPerú y el mundo. Es una celebración al espíritu de una comunidad que padeció xenofobia y tiene más de un siglo en nuestro país
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Caleb Carinci y Lea Innocenti son dos artistas de circo que vienen a La Tarumba este año para encargarse del espectáculo de caballos. Sus animales llegaron junto a ellos, por vía aérea.
Como hombre optimista y agradecido, Fernando Zevallos (65) fundador de La Tarumba, prefiere enfocarse en lo positivo por venir antes que hablar de lo negativo que les tocó vivir. Durante la conversación con Somos, reitera siempre con una sonrisa su desinterés en el lamento o el sonar quejoso. No le parece justo. “Pienso que fue más duro para la mayoría de peruanos”, señala. El circo que comanda desde 1984 está ahora en la fase final de ensayo para su próximo espectáculo, después de haber superado los desafiantes momentos de la cuarentena. En aquella etapa dolorosa, al igual que el resto del planeta, tuvieron que parar y despedirse de algunos compañeros que no lograron ganar la batalla contra el COVID-19. Por todo ello, su show de regreso del año pasado lo sintieron como una catarsis. “Fue una celebración de la vida y un homenaje desde la alegría a todos los que ya no están. Pienso, por mencionar un nombre, en Misael Lara, que nos dejó. Él está presente en cada rincón de este circo. Cuando caminas por aquí y ves algo de madera, él lo hizo. El piso, las gradas, las mesas en que trabajamos...”, evoca Fernando y, como si fuera una señal, la silla sobre la que se recuesta hace un crujido extraño, como si protestara. “¿Ves? Ese es Misael”, dice y se ríe.
Fernando Zevallos, director de La Tarumba, empezó con este proyecto cuando tenía menos de 25 años. Su objetivo era buscar una forma novedosa de hacer circo en el país.
/ SOMOS > ELIAS ALFAGEME
Otra despedida triste debido a esa coyuntura fue la que tuvo que hacer Zevallos con sus queridos caballos de circo. Aquellos que en algún momento fueron más de treinta. Los regaló a amigos y conocidos porque era necesario hacer cuentas y priorizar el cuidado de los seres humanos. “Fue muy difícil para mí, ya que dentro de La Tarumba soy el promotor de la línea ecuestre. Iba todos los días a Pachacámac a trabajar con ellos. Los caballos te reconocen y confían en ti. Son como familia. Sin embargo, repito, no me quejo. Tuve la suerte de que los aceptaran rápidamente. No podía ser de otra manera, pues eran caballos muy bien educados”.
Las gemelas Valerie y Stephanie Koechlin son destacadas artistas circenses peruanas formadas en La Tarumba. Brillan por su espectáculo aéreo.
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Hacia la mitad de la temporada pasada, Zevallos ya tenía en mente cuál iba a ser la idea de su nuevo espectáculo: un homenaje al pueblo gitano. El concepto fue tomando forma en su mente desde su infancia, cuando lo llevaban a circos como el África de Fieras, de la Av. Alfonso Ugarte. Desde aquel entonces, quedó fascinado por los gitanos, migrantes provenientes de Europa en gran parte, quienes soportaron diversas formas de exclusión y xenofobia en nuestro país, una situación que quizás los fortaleció como comunidad. Muchos de ellos se dedicaron al mundo del circo, como los Stefano, acróbatas, alambristas, percheros o lanzadores de cuchillos que llegaron desde Hungría. “En la década de los sesenta, las bandas que tocaban en los circos estaban compuestas en su mayoría de músicos gitanos, quienes a veces interpretaban música peruana, agregándole el sabor de su pueblo. Entonces, quería hacer este espectáculo desde hace años, pero no me sentía preparado. Tenía que estar maduro para no caer en los clichés y estereotipos que provienen de la televisión, y celebrar el aporte que la cultura gitana ha hecho al mundo”.
BANDA DE GITANOS
Así es como, después de leer libros e investigaciones y conversar con artistas de esa comunidad provenientes de todo el mundo, nace “Camborio”, la nueva propuesta de La Tarumba. Esta palabra, en lengua calé o gitana, significa ‘familia’, ‘linaje’, ‘herencia’, y eso es precisamente lo que se busca rescatar. “Los gitanos no son personas exóticas; todos somos seres humanos con características que nos identifican. Sin embargo, hay algo en ellos que seduce y atrapa. Es como una magia. Hemos dialogado con ellos, participado en sus reuniones y fiestas, nos han abierto las puertas, contrariamente a la idea de que son una comunidad muy cerrada. Al abordar esto con respeto y seriedad, evitamos caer en los clichés de siempre”.
La banda de La Tarumba, dirigida por Amador "Chevo" Ballumbrosio (al centro), se inspirará en ritmos y melodías de los gitanos y peruanos. (Foto: Musuk Nolte).
“Camborio” se presenta como un espectáculo sensorial, con una dramaturgia de emociones en la que no todo está mediado por el lenguaje ni explicado con texto. Desde el diseño de vestuario, inspirado en el folclore gitano, hasta la música de la banda de La Tarumba, dirigida por Chevo Ballumbrosio, todo está concebido para transportarte a un mundo lleno de sensaciones y colores, como solo el circo puede ofrecer. Y uno de los mayores atractivos, para muchos, será el regreso de los caballos a La Tarumba. Zevallos no podría estar más feliz, aunque aclara que no se trata de que los antiguos caballos del circo vuelvan a ser suyos. Desearía que así fuera, pero eso aún es imposible. “Mis amigos, que son personas generosas, me dicen que me devuelven los caballos para el show, incluso me ofrecen quedármelos; pero no se trata de eso”. Para la función ecuestre, La Tarumba traerá a un destacado artista de circo, Caleb Carinci, de 35 años, quien ha vivido toda su vida como un gitano, junto a su familia en su lugar de origen, New Jersey. “Somos artistas y siempre hemos viajado realizando espectáculos. Mis padres tocan música, lanzan cuchillos, y yo hago shows con caballos desde que tenía 15 años”.
Caleb Carinci y Lea Innocenti con sus show de caballos traído de Estados Unidos. Con algunos animales tienen más de 2.000 espectáculos. (Foto: Elías Alfageme).
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Caleb, que fue educado en casa, nos enseña a su familia de adopción: tres hermosos equinos que al verlo llegar lo saludan como los niños cuando su padre llega a casa. Uno de ellos es tan entusiasta que hace retumbar la puerta con su pata. Con Boas lleva más de 2.000 funciones juntos. La mirada del artista se emociona al hablar de ellos. “No es que uno se llegue a encariñar con estos animales. Es más que eso. Tú los cuidas y estás pendiente de ellos siempre. Si un día estoy triste, voy con ellos y se dan cuenta y se acercan”. Caleb y sus caballos forman un equipo inseparable, una simbiosis. Ambos se complementan en la pista e inspiran. “Camborio” será el escenario donde esta unión brille, regalando al espectador un momento de asombro y de verdad. De eso se trata el circo. //
Breve historia de una migración
El historiador Carlos Pardo-Figueroa Thays traza en su libro “Gitanos en Lima” (2013) una historia sobre la llegada de estos grupos al país. Si bien su presencia se rastrea desde el siglo XVI, está más documentado el arribo de gitanos a finales del siglo XIX, de tres grupos: los calé, los rom y los ludar. A los primeros se los vinculó con la cultura flamenca. Los rom, que procedían de países como Austria, Hungría, Yugoslavia, Grecia y Serbia, fueron los más numerosos que llegaron al país. Sin embargo, el segundo grupo en importancia, los ludar, resulta interesante pues tenían un gran vínculo con el circo. Destacaron por su excelencia en números de acrobacias y trabajo con animales. Desde el principio, los gitanos fueron recibidos con desconfianza. La prensa de la época creaba prejuicios y hablaba de “invasión” y hasta decían que “asustaban niños”. En 1952, se presentó un proyecto de ley ante el Congreso para frenar la migración. De tan impopular, fue retirado en la ronda de debates.
Además…
Los datos
El nuevo show de La Tarumba se estrena el 23 de junio en su carpa de Plaza Lima Sur (Chorrillos). Se accederá a descuentos de hasta el 25% al pagar con tarjeta BBVA. Del 6 al 16 de julio habrá la promoción “los niños entran gratis”, para ello deberán obtener sus ‘tickets’ con anticipación, presentar su DNI en puerta e ir acompañados de un adulto.