La historia de un país se puede contar a través de sus libros. A través de sus colecciones, las páginas de sus incunables y las raras joyas literarias del pasado, las publicaciones que se resguardan en la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) materializan el anhelo del libertador don José de San Martín por difundir el conocimiento, hasta convertirse en una institución que resguarda el patrimonio bibliográfico de toda la nación, más de dos siglos después.
San Martín la consideró tan importante que inauguró la biblioteca el 17 de setiembre de 1822 y, unos días después, se fue del Perú. “Dijo que las bibliotecas son más importantes que los ejércitos para mantener la libertad. Prácticamente, fue su última acción pública”, rescata el historiador de la BNP Rubén Robles sobre la convicción del general. La historia de la biblioteca que conocemos, ubicada en la Av. Abancay y hoy convertida en la Gran Biblioteca Pública, comenzó en el antiguo local del Colegio de San Pablo con una colección inicial de 11.256 volúmenes de la orden jesuita (actualmente, son más de 7 millones de libros). El primero en donar fue el propio José de San Martín: “Era un gran lector, a donde iba llevaba sus 11 cajones de libros europeos”.
Sin duda, puso la primera piedra de un largo y difícil camino de resistencia. Una de las heridas históricas más recordadas por los peruanos fue el papel del Ejército chileno en la Guerra del Pacífico al tomar Lima y utilizar la biblioteca como cuartel. “Los soldados dormían entre los libros y usaron un cuarto como caballeriza”, precisa Robles. Se llevaron joyas literarias, libros que fueron devueltos con el pasar de los años. Ricardo Palma logró recuperar algunos ejemplares al terminar la guerra y logró devolverle, con mucho esfuerzo, parte de su esplendor: “Hizo algo impensable. Durante cinco días escribió cartas pidiendo libros, sin presupuesto en un país en bancarrota. Así comienza la figura del bibliotecario mendigo”.
El devastador incendio de 1943 se sumó a los capítulos más trágicos de su historia. La biblioteca reconstruida por Palma se destruyó de la noche a la mañana. “Se la encargan al historiador Jorge Basadre, por eso en el hall de la Gran Biblioteca Pública están las figuras de los tres pilares: San Martín, Palma y Basadre —explica el historiador—. Había estudiado manejo de bibliotecas en Estados Unidos, Alemania, España. Tenía una idea más democrática y moderna”. Comienza a modernizarse, con él llegan por primera vez las mujeres bibliotecarias y la institución empieza a mirar hacia afuera, llevando los libros a la gente que no puede acercarse. Y también se inicia la creación de las bibliotecas públicas.
En los años noventa, la BNP se satura y se busca un nuevo local. En 2006 se inaugura la nueva sede en el distrito de San Borja, desde donde continúa resguardando el patrimonio bibliográfico del Perú.
Juan Yangali Quintanilla, jefe institucional de la BNP, refiere que esta institución bicentenaria es la guardiana de la producción bibliográfica de escritores, intelectuales e investigadores que han construido la memoria del país. “Custodiamos y preservamos todo lo que se escribe y se publica en el Perú. Somos la primera institución cultural de la república, y eso no significa mirar solo hacia atrás, sino seguir vigentes”, sostiene. Yangali resalta que es importante adaptarse a los nuevos modelos de acceso al conocimiento requeridos por las nuevas generaciones: “Nuestro principio es que todos los peruanos, de todas las regiones, en todas las lenguas, deben tener acceso al conocimiento, sin discriminación, porque la lectura no es un privilegio, es un derecho”, sostiene.
Con motivo de su aniversario, han publicado el libro “La BNP en 205 imágenes”, en el que se recorre su archivo fotográfico desde las primeras instalaciones en la actual avenida Abancay hasta la nueva sede de San Borja, y el trabajo descentralizado para llevar la lectura a las regiones del país. //
205
fotografías cuentan la historia de la Biblioteca Nacional del Perú en el libro “La BNP en 205 imágenes”. Se recorre el camino histórico hasta la actualidad.
11.256
volúmenes pertenecientes a la orden jesuita conformaron el primer grupo de libros con el que se inauguró la biblioteca en el Colegio de San Pablo, en 1822.
8.000
libros fueron recuperados en el mercado negro de Lima después de la Guerra del Pacífico, habían sido conseguidos a pedido y vendidos al menudeo.
25
años tiene la Sala Delfina Otero Villarán para lectores con discapacidad visual. Cuenta con software, dispositivos y recursos que facilitan el acceso a la información.
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