Nutrición en el embarazo: alimentar a dos no significa comer por dos

Más no siempre es sinónimo de mejor. Por eso, más que duplicar porciones, es fundamental que durante los nueve meses de gestación (también antes y después) la calidad de lo que comas sea lo que realmente importa.
A medida que el bebe empieza a crecer rápidamente, aumentarán las necesidades de energía y nutrientes. (Foto: iStock)

Conforme a los criterios de

Saber más

Cuando hablamos de nutrición durante el aparece inevitablemente aquella famosa frase: “ahora tienes que comer por dos”. Tranquila: el bebe no necesita su propio plato de pasta. Durante el embarazo aumentan las necesidades de algunos nutrientes y, progresivamente, de energía; pero la calidad de lo que comemos importa mucho más que duplicar las porciones. Y, en realidad, la del embarazo empieza antes del embarazo.

Idealmente, la etapa preconcepcional debería comenzar al menos tres meses antes de buscar quedar embarazada. No existe un número mágico, pero este período permite evaluar la alimentación, corregir posibles deficiencias nutricionales, revisar suplementos y trabajar sobre hábitos como el sueño, el alcohol, el tabaco y la actividad física. Además, nutrientes como el folato son especialmente importantes desde las primeras semanas de gestación, muchas veces antes de que una mujer sepa que está embarazada. Y una vez iniciado el embarazo, las prioridades van cambiando.

Primer trimestre:

Construir sin necesariamente comer más. Durante estas primeras semanas ocurre una enorme cantidad de desarrollo embrionario, pero las necesidades calóricas todavía no aumentan significativamente. Aquí el protagonista es el folato, fundamental para la división celular y para reducir el riesgo de defectos del tubo neural. También es frecuente que aparezcan náuseas, rechazo a ciertos alimentos y cansancio. ¿El objetivo? Más que perseguir la dieta perfecta, encontrar alimentos nutritivos que se toleren, mantener una buena hidratación y evitar pasar demasiadas horas sin comer si eso empeora las náuseas.

Al igual que el acompañamiento ginecológico, es recomendable que la gestante reciba orientación nutricional especializada. (Foto: iStock)

Segundo trimestre:

Empieza el crecimiento. El bebe se desarrolla rápidamente y aumentan las necesidades de energía y nutrientes. La proteína cobra todavía más importancia para formar nuevos tejidos, mientras que el hierro ayuda a responder al aumento del volumen sanguíneo materno y a prevenir la anemia. También necesitamos suficiente calcio, esencial para los huesos y dientes del bebe sin comprometer las reservas de la madre. Por eso, así como existe un acompañamiento ginecológico, es ideal contar también con uno nutricional que permita mantener estos nutrientes en niveles adecuados, favorecer un desarrollo saludable y prevenir deficiencias nutricionales durante el embarazo.

Tercer trimestre:

La recta final. El crecimiento fetal se acelera y también aumenta la demanda energética. Aquí son especialmente importantes las proteínas, el hierro y los ácidos grasos omega-3, particularmente DHA, que participan en el desarrollo cerebral y visual. Además, como el útero ocupa cada vez más espacio, pueden aparecer reflujo, estreñimiento o sensación de llenura. Comer porciones más pequeñas, distribuirlas durante el día y asegurar fibra y líquidos puede ayudar bastante para lograr cubrir las comidas y los requerimientos diarios.

Incluso desde antes del embarazo, existe una suplementación indicada para reforzar la alimentación de la futura madre. (Foto: iStock)

¿Y cuáles serían los cinco nutrientes estrella?

Primero, folato, presente en verduras de hoja verde, legumbres y alimentos fortificados, además de la suplementación recomendada desde antes del embarazo. Segundo, hierro, que encontramos en carnes, pescados, huevos, legumbres y otros alimentos, cuya necesidad aumenta considerablemente durante la gestación. Tercero, yodo, indispensable para la producción de hormonas tiroideas y el desarrollo neurológico fetal. Cuarto, calcio, fundamental para huesos, músculos y sistema nervioso. Y quinto, DHA, presente especialmente en pescados grasos bajos en mercurio y clave para el cerebro en desarrollo.

Es importante recordar que las necesidades deben individualizarse, porque más no siempre significa mejor. Durante estos nueve meses no estamos “alimentando a dos”; estamos proporcionando materiales para construir un cerebro, huesos, órganos y tejidos mientras cuidamos simultáneamente el cuerpo de la madre. Míralo así: cuidar la nutrición antes, durante y después es una forma de invertir en la salud de dos generaciones al mismo tiempo. //

Más en Estilo

Circo Beat: Experiencias El Comercio en el teatro, nuestro concurso con BTS y nuevas cartas de restaurantes

Nutrición en el embarazo: alimentar a dos no significa comer por dos

Del microchip al GPS: Así es como la tecnología está redefiniendo el cuidado de las mascotas

Belleza con Innovación Sostenible: con gran éxito se celebró la primera edición del evento en Perú

Eduardo Gotuzzo: “Como líderes de belleza, buscamos ayudar en la conversación sobre la importancia de la sostenibilidad”

Tecnología e innovación para un futuro más sostenible: el reto de las empresas

Contenido GEC

Contenido GEC

Contenido sugerido

Contenido GEC