En marzo, la OMS recomendó acostar boca abajo a los enfermos de covid-19 que sufren del síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA). (Foto: Getty)
En marzo, la OMS recomendó acostar boca abajo a los enfermos de covid-19 que sufren del síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA). (Foto: Getty)
BBC News Mundo

En plena crisis por la propagación del , es una escena que se repite en los hospitales de todo el mundo.

Decenas de enfermos permanecen en sus camas, conectados a respiradores artificiales, mientras son atendidos por el personal médico que, a su vez, está protegido con trajes especiales y mascarillas.

Pero hay algo que en estas imágenes puede llamar especialmente la atención: muchos de quienes padecen covid-19 están acostados boca abajo.

¿Por qué?

Aumentar la cantidad de oxígeno

Se trata de una antigua técnica que ha demostrado ser efectiva a la hora de combatir las enfermedades respiratorias graves.

Conocida en el mundo médico como “decúbito prono” (en términos comunes, boca abajo), esta posición ha comenzado a administrarse cada vez con más frecuencia en los miles de pacientes víctimas de la pandemia que hoy están siendo tratados en las unidades de cuidados intensivos.

Este método ayuda a las personas a aumentar la cantidad de oxígeno que ingresa a sus pulmones.

Así lo explica a BBC Mundo el profesor de medicina pulmonar y cuidados intensivos de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, Panagis Galiatsatos.

Lo que parece un procedimiento simple requiere de profesionales experimentados. En la foto, un equipo de salud alemán practica cómo se debe cambiar de posición a los pacientes. (Foto: Getty)
Lo que parece un procedimiento simple requiere de profesionales experimentados. En la foto, un equipo de salud alemán practica cómo se debe cambiar de posición a los pacientes. (Foto: Getty)

“Muchos de los pacientes con coronavirus no están oxigenando bien sus pulmones y eso los daña. Y aunque en los centros médicos les administramos oxígeno, en ocasiones parece no ser suficiente. Y así, lo que hacemos es acostarlos boca abajo para permitir que los pulmones se vuelvan a expandir”, dice.

El investigador agrega que la parte más pesada de los pulmones está justamente en la espalda y que, por lo mismo, si el paciente está boca arriba, la dificultad para respirar va a ser mayor.

Más flujo de sangre

“La abertura de los pulmones en decúbito prono permite que haya más flujo de sangre. El cambio es notable y lo hemos confirmado con muchos pacientes”, afirma.

La técnica -a la que también se le denomina “pronación”- ha sido tan reconocida por los médicos que incluso la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) la recomendó en marzo de este año para los pacientes con covid-19 que sufren del síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA).

“La ventilación mecánica en decúbito prono está muy recomendada en los pacientes adultos con SDRA grave (…). Se recomienda la ventilación mecánica en decúbito prono durante 12-16 horas al día”, señala la organización.

La pronación es una antigua técnica que ha demostrado ser efectiva a la hora de combatir las enfermedades respiratorias graves. (Foto: Getty)
La pronación es una antigua técnica que ha demostrado ser efectiva a la hora de combatir las enfermedades respiratorias graves. (Foto: Getty)

Además, una investigación basada en 12 enfermos graves de covid-19 que se atendieron en el hospital Wuhan Jinyintan, en China, concluyó que los pacientes que no fueron acostados boca abajo tuvieron una capacidad de expansión pulmonar “deficiente”.

Al contrario, el estudio -publicado por la Sociedad Torácica Americana- indica que los enfermos en posición decúbito prono respondieron de mejor manera al oxígeno proporcionado.

¿Cuáles son los riesgos de la pronación?

Ahora bien, lo que parece un procedimiento simple puede tomar mucho tiempo y muchas manos.

La OMS, de hecho, señala que para llevarse a cabo sin riesgos “se requiere un número suficiente de profesionales experimentados”.

Panagis Galiatsatos explica que, por primera vez, el centro médico de John Hopkins creó un equipo dedicado a la pronación.

“De esta manera, si los pacientes con covid-19 están en una unidad de cuidados intensivos donde el personal no está acostumbrado a realizar ese procedimiento, llaman al equipo especializado que pondrá al paciente en decúbito prono”, indica.

Y es que el cambiar de posición a una persona enferma puede tener una serie de complicaciones.

“La obesidad es una de las mayores preocupaciones. También se debe tener cuidado con las personas que tengan lesiones en el pecho. Y hay que ser precavidos en caso de que el enfermo tenga un tubo de respiración o un catéter en el cuello”, explica Galiatsatos.

“No es fácil. Se necesitan de cuatro a cinco personas para lograrlo de manera efectiva”, agrega.

El coronavirus puede causar graves problemas respiratorios. (Foto: Getty)
El coronavirus puede causar graves problemas respiratorios. (Foto: Getty)

Primeros estudios

Pero ¿de dónde viene este método?

Se cree que los beneficios de la pronación comenzaron a ser observados por primera vez a mediados de la década de 1970.

Pero no fue hasta 1986 cuando realmente se expandió su práctica.

Uno de los médicos que lideró los primeros estudios fue el italiano Luciano Gattinoni, quien actualmente se desempeña como profesor emérito de la Università Statale de Milán y es considerado una verdadera eminencia en anestesiología y reanimación.

Él, junto a su equipo, comenzó a utilizar esta técnica con regularidad y a publicar estudios científicos que sostenían sus beneficios.

En conversación con BBC Mundo, el investigador afirma que, al principio, este método “tuvo muchas objeciones” pues la comunidad médica es “muy conservadora”.

“Pero ahora es muy usado”, afirma.

El italiano, además, explica que la pronación no solo es efectiva por que facilita una mayor oxigenación de los pulmones, sino también porque “en la posición boca abajo las fuerzas se distribuyen en el pulmón de una manera más homogénea”.

“Piense en un pulmón sometido a la energía mecánica del respirador, es como si fuera pateado continuamente. Obviamente, cuanto más esta fuerza se distribuye de manera uniforme, menos daño hace”, indica.

En forma paralela a Gattinoni, ya en el año 2000 surgieron otros estudios que apoyaban la teoría de la efectividad de la pronación. Así lo explica Panagis Galiatsatos.

“Un estudio realizado en Francia en el 2000 demostró que los pacientes no solo mejoraban su oxigenación, sino que también tenían mejores oportunidades de sobrevivir”.

Y eso es justamente lo que ahora se está buscando en medio de una pandemia que ha provocado miles de muertes.

“Con este coronavirus aún no tenemos una cura. Entonces, hasta el momento, lo mejor que podemos hacer es aplicar terapias como esta”, concluye el académico de la universidad Johns Hopkins.

*El Comercio mantiene acceso libre al contenido sobre el COVID-19

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¿Cuáles son los síntomas del nuevo coronavirus?

Entre los síntomas más comunes del COVID-19 están: fiebre, cansancio y tos seca, aunque en algunos pacientes se ha detectado dolor corporal, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta y diarrea. Estos malestares pueden ser leves o presentarse de forma gradual; sin embargo, existen casos en los que la gente se infecta, pero no desarrolla ningún síntoma, precisó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, la entidad dio a conocer que el 80 % de personas que adquieren la enfermedad se recupera sin llevar un tratamiento especial, 1 de cada 6 casos desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar, la gente mayor y quienes padecen afecciones médicas subyacentes (hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes) tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave y que solo el 2 % de los que contrajeron el virus murieron.

¿Quiénes son las personas que corren más riesgo por el coronavirus?

Debido a que el COVID-19 es un nuevo coronavirus, de acuerdo con los reportes que se tienen a nivel mundial, las personas mayores y quienes padecen afecciones médicas preexistentes como hipertensión arterial, enfermedades cardiacas o diabetes son las que desarrollan casos graves de la enfermedad con más frecuencia que otras.

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