Los tiburones se comían las narices de los cachalotes en el Perú del Mioceno
Restos fósiles hallados en Pisco tienen marcas de mordeduras en la zona del rostro. Investigadores sugieren que los escualos buscaban fuentes de grasa para su dieta
De acuerdo con una reciente investigación peruana, hace unos siete millones de años los antiguos tiburones mordían las narices de los cachalotes en busca de grasas.
Hace siete millones de años, los tiburones se alimentaban de las narices de los cachalotes en busca de reservas de grasa. Así lo señala un estudio realizado por investigadores peruanos, liderados por el paleontólogo Aldo Benites Palomino, y que acaba de ser publicado en la revista “Proceedings of the Royal B”.
Hace siete millones de años, los tiburones se alimentaban de las narices de los cachalotes en busca de reservas de grasa. Así lo señala un estudio realizado por investigadores peruanos, liderados por el paleontólogo Aldo Benites Palomino, y que acaba de ser publicado en la revista “Proceedings of the Royal B”.
La investigación brinda más luces sobre las relaciones ecológicas entre estos grupos de animales, dos de los más abundantes en esta zona del planeta durante el Mioceno.
En conversación con El Comercio, Benites comenta que todo empezó mientras analizaba los restos de nuevas especies de cachalotes en el Museo de Historia Natural.
“Teníamos una serie de cráneos, que eran nuevas especies [de cachalotes]. El primer paso, era entender su anatomía, describir las nuevas especies, como ‘Kogia danomurai’ o ‘Scaphokogia totajpe’. Sin embargo, entre el 2015 y el 2016, me di cuenta que todos estos animalitos tenían unas marcas en común, con un patrón muy notorio. Todas eran en la zona del rostro, muy profundas, que solamente las pueden dejar tiburones”, explica el investigador.
Ataques carroñeros
Por millones de años, el Perú estuvo cubierto por el mar y por ello la gran cantidad de fósiles marinos. “Eso explica los restos de un plesiosaurio hallados en el Morro Solar o que la cordillera de los Andes esté hecha de rocas marinas”, detalla Benites Palomino.
Gracias a estudios hechos en la actualidad sobre cómo los tiburones atacan a las ballenas y cómo actúan ante restos de otros animales flotando en el mar, se determinó que eran sus marcas.
Los restos estudiados por el equipo de Benites Palomino fueron hallados en la Formación Pisco, que comprende el desierto entre Ica y Arequipa. (Archivo personal)
/ Aldo Benites Palomino
La mayoría de las marcas se han hallado en los huesos circundantes, como los maxilares y los premaxilares, o en la región cercana a la órbita del ojo. Sin embargo, la forma general, el tamaño y la disposición de las marcas de mordeduras es muy variable, lo que sugiere que fueron producto de una serie de eventos consecutivos y de distintas especies de tiburón.
La razón por la que estos cachalotes -y, en particular, esas zonas de sus cuerpos- fueron el blanco de ataques, sería la alta concentración de grasa. En los cachalotes modernos, las zonas atacadas contienen el espermaceti y el melón, órganos ricos en grasas y aceites.
En la actualidad, los tiburones modernos tienden a dirigirse a las zonas de los cadáveres de ballenas, con alta concentración de grasas, como la visceral.
Pese a que para los autores de la investigación, los ataques están relacionados con eventos de carroñeo, no descartan que haya habido episodios de depredación directa contra el cachalotes pigmeos del género ‘Scaphokogia’, de tan solo 2,5 m de largo.
En estos esquemas se aprecia la ubicación de los órganos nasales de los cachalotes y las zonas dónde se encontraron las huellas de los ataques de tiburón. (Aldo Benites)
“En este estudio presentamos que los cachalotes, además de ser una comunidad muy diversa y con distintos nichos ecológicos, también cumplían otro rol dentro de la cadena trófica: sus cadáveres eran repositorio de grasa para los tiburones. Todo esto en un momento muy importante para el mar peruano, porque tenía a los dos más grandes depredadores viviendo uno al lado del otro: el ‘Lyvviatan melvillei’ [cachalote] y el ‘Otodus megalodón’ [tiburón], cada uno con una gran comunidad por detrás [...] En la actualidad tenemos tiburones y cachalotes, pero las relaciones ecológicas que habían en esas épocas eran muy distintas, y este estudio ayuda a conocerlo”, subraya el paleontólogo Benites.
Además…
Zona rica en fósiles
En los últimos 30 años el desierto costero del Perú se ha convertido en una de las zonas más importantes para el estudio de la evolución de los ecosistemas marinos. Se han hallado fósiles de aves, ballenas barbadas, perezosos acuáticos, delfines con cara de morsa y hasta cocodrilos marinos.