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Los riesgos de la medicina alternativa para el tratamiento del cáncer

Según un reciente estudio, muchos creen en los productos y tratamientos milagrosos más que en la medicina convencional

Cáncer

El público no está bien informado y es evidente que no existen programas educativos sobre los tratamientos convencionales del cáncer. (Foto referencial: AP)

Agencias

Uno de los casos tristes que recuerdo de mi residencia de oncología en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) es el de una mujer a quien después de diagnosticársele un cáncer de mama relativamente temprano rechazó los tratamientos, porque creía que su cáncer se iba a curar con hierbas y oraciones.

A pesar de explicarle que, si se operaba y recibía quimioterapia y luego tratamiento hormonal, tenía grandes posibilidades de curarse, ella no aceptó. Firmó una exoneración de responsabilidades y dejó el hospital. Un año después, al notar que el tumor había crecido enormemente en su seno, la mujer regresó arrepentida. Ya era muy tarde, el cáncer había hecho metástasis en los huesos y sus posibilidades de curación habían quedado atrás. Ese fue mi primer contacto con la llamada medicina alternativa.

Al respecto, una reciente encuesta ha encontrado que casi el 40% de norteamericanos piensa que la medicina alternativa puede curar el cáncer. Hoy analizaremos el estudio y sus consecuencias.
En primer lugar, es importante definir cuatro términos que muchas veces se confunden.

Medicina convencional: es la que usamos comúnmente en el mundo occidental y tiene al profesional de la salud, al centro de salud y a los tratamientos científicamente comprobados como sus ejes centrales. Ha sido criticada por preferir el tratamiento de la enfermedad y no dar énfasis a la prevención.

Medicina complementaria: es aquella que –junto a la medicina convencional– usa intervenciones para mejorar el estado de salud del paciente. Meditación, yoga, masajes y musicoterapia son algunos ejemplos.

Medicina tradicional: es aquella que se ha usado por miles de años en alguna región geográfica del mundo y basa su práctica en el empirismo. Medicina china, ayurveda y andina son algunos ejemplos.

Medicina alternativa: es la que pretende reemplazar a la medicina convencional y se centra en intervenciones no científicamente comprobadas, y es el campo de acción de peligrosos charlatanes.

—Preocupante hallazgo—

La Sociedad Norteamericana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés) acaba de publicar los resultados de una encuesta que hizo entre julio y agosto del 2018, y en la que se entrevistó a 4.887 adultos en EE. UU. Después de explicar lo que es medicina convencional del cáncer (cirugía, radioterapia, quimioterapia y hormonoterapia) y medicina alternativa (enzima y oxígeno-terapia, dietas, hierbas, vitaminas y minerales, etc.), los voluntarios respondieron si estaban de acuerdo con la siguiente frase: “El cáncer se puede curar únicamente con terapias alternativas, sin tratamientos convencionales del cáncer”.

Sorprendentemente, el 39% de los entrevistados dijo que sí, que el cáncer se puede curar solo con medicina alternativa. El 47% de los jóvenes entre 18 y 37 años tuvo esa creencia.

—Explicaciones—

En primer lugar, ese hallazgo demuestra que el público no está bien informado y es evidente que no existen programas educativos sobre los tratamientos convencionales del cáncer. Como lo he comprobado personalmente, muchas personas –incluso con alto nivel de educación académica– no saben lo que es quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia y recién se preocupan de entenderlos cuando ellos o un familiar son diagnosticados con cáncer.

En segundo lugar, el advenimiento de Internet ha hecho posible que se popularicen antiguas teorías de conspiración. Creencias de que ya se ha encontrado la cura del cáncer, pero que los “grandes intereses de la medicina” impiden que esas curas se conozcan, para no perjudicar sus ganancias económicas, son muy populares.

Por otro lado, Internet ha hecho posible también que inescrupulosos comerciantes (incluidos profesionales de la salud) popularicen tratamientos ridículos, como por ejemplo que el cáncer es consecuencia de una infección por hongos y que el bicarbonato puede curarlo. Al respecto, el propulsor de este tratamiento, el médico italiano Tullio Simoncini, fue condenado en enero de este año a cinco años y 11 meses de prisión por homicidio culposo y práctica ilegal de la medicina en Italia.

Por último, es posible también que una deficiente comunicación entre médicos y pacientes contribuya a que estos no entiendan los detalles de sus enfermedades y las ventajas de los tratamientos.

Ante la falta de información, es posible que, aconsejados por amigos y familiares, los pacientes rechacen los tratamientos convencionales y escojan la ruta de los tratamientos alternativos.

—Consecuencias—

Un estudio, publicado en el “Journal of The National Cancer Institute” de enero del 2018, encontró que las personas que escogieron un tratamiento alternativo de su cáncer, en vez de uno convencional, tuvieron casi tres veces más riesgo de morir por su enfermedad.

Analizando por tipo de cáncer, las mujeres con cáncer de mama que escogieron un tratamiento alternativo tuvieron seis veces más posibilidades de morir. Del mismo modo, los pacientes con cáncer del pulmón que recibieron tratamiento alternativo tuvieron dos veces más posibilidades de muerte y el número de muertes de pacientes con cáncer de colon o intestino grueso fue cinco veces más que el de los pacientes que recibieron tratamiento convencional. El famoso caso de Steve Jobs, quien escogió un tratamiento alternativo para su curable cáncer de páncreas, reafirma esos hallazgos.

—Corolario—

La creencia en la eficacia de los tratamientos alternativos para curar el cáncer no está limitada a la sociedad estadounidense. Hace algún tiempo, un amigo peruano me contó entre lágrimas que su esposa con cáncer de mama fue convencida de que se iba a curar con rezos.

Lamentablemente, el cáncer avanzó incontenible y, a pesar del dolor que le producía la metástasis en los huesos, los miembros de la secta de fanáticos religiosos que la convenció se opusieron al uso de medicamentos contra el dolor. Lo peor es que cuando la mujer se puso grave, los fanáticos desaparecieron y la abandonaron. Sin duda, el escoger un tratamiento alternativo puede tener consecuencias letales.

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Elmer Huerta

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