En los últimos años, no es inusual ver, en alguna oficina moderna de una ciudad, a alguien trabajando en un escritorio junto a la que estacionó una bici plegable. En un tiempo podrías llegar a ver, también, una moto eléctrica plegada, la Tatamel Bike.
En los últimos años, no es inusual ver, en alguna oficina moderna de una ciudad, a alguien trabajando en un escritorio junto a la que estacionó una bici plegable. En un tiempo podrías llegar a ver, también, una moto eléctrica plegada, la Tatamel Bike.
Es que las estrategias de movilidad unipersonales permiten medios de locomoción alternativos y de menor impacto ambiental que los clásicos, pero que tienen un problema asociado: dónde dejar esa bicicleta o monopatín que los lleva de un lado para el otro.
El scooter Tatamel tiene una autonomía de 50 km, una velocidad máxima de 40 km/h y cuando se pliega queda de 70 cm de altura. (Difusión)
Una alternativa que encontraron los fabricantes es, justamente, hacer vehículos plegables, tanto para que no ocupen tanto lugar en casa como para tenerlos cerca -y seguros- en una oficina.
El scooter Tatamel tiene una autonomía de 50 km, una velocidad máxima de 40 km/h y cuando se pliega queda de 70 cm de altura. (Difusión)
Ahora el fabricante japonés Icoma quiere hacer lo mismo con las motos, y presentó un scooter eléctrico que, plegado, mide menos de 70 cm de alto: se transforma en una suerte de valija que, idealmente, se guardará debajo del escritorio mientras trabajamos.
Es una moto 100% urbana: con una velocidad máxima de 40 Km/h, una autonomía de 50 kilómetros y una batería de 12.000 mAh. Tiene luces LED frontales y traseras, y paneles laterales símil madera, que según el fabricante se podrán personalizar. Cuando se pliega mide 70 x 680 x 26 cm. La compañía no fijó su precio al público todavía.
El scooter Tatamel tiene una autonomía de 50 km, una velocidad máxima de 40 km/h y cuando se pliega queda de 70 cm de altura. (Difusión)
Parece, no obstante, una alternativa más confiable que Poimo, la moto eléctrica inflable que fue noticia hace un año, justamente por tener una estructura hecha de aire y un fin último similar: que se pueda guardar en poco espacio cuando no se usa. Ese diseño, de la Universidad de Tokio, implementa una técnica similar para crear una silla de rueda con una tela hermética y un inflador; la intención de sus creadores es poder ofrecer un objeto de uso ocasional que no requiera destinar mucho espacio para su almacenamiento.