Un grupo de personas con graves problemas económicos encontrará una salida de la miseria si participan en un misterioso juego infantil. (Foto: Netflix)
Un grupo de personas con graves problemas económicos encontrará una salida de la miseria si participan en un misterioso juego infantil. (Foto: Netflix)
Por Czar Gutiérrez

“Los juegos son la forma más elevada de la investigación”, sostenía Albert Einstein. Sintonizaba con una idea que muchos siglos antes había anticipado Platón: “En una hora de juego se puede descubrir más acerca de una persona que en un año de conversación. El tipo de educación más eficaz es que un niño juegue entre cosas encantadoras”. Razón por la cual “el niño juega con una seriedad perfecta”, sentenciaría el filósofo holandés Johan Huizinga, creador del libro-concepto “Homo ludens” (1938) que colocará al juego en el pináculo de los actos humanos. Un recurso natural e inagotable que siempre está allí, a disposición del usuario, cuando lo necesite. De su calidad dependerá el curso de cada existencia.

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