Gustavo Bueno encarna a don Gilberto Collazos en "Al fondo hay sitio". (Fotos: archivo El Comercio / Alessandro Currarino / Enrique Cuneo)
Gustavo Bueno encarna a don Gilberto Collazos en "Al fondo hay sitio". (Fotos: archivo El Comercio / Alessandro Currarino / Enrique Cuneo)
Sonia del Águila

A los nueve años, ya había participado en varias obras de teatro, sin embargo no quería ser actor. A esa edad, el hijo de la actriz Rosa Wunder aspiraba ser arquitecto. Su vocación por la actuación llegó varios años después, luego de terminar la carrera de derecho y de recibir clases de teatro en la TUC. Personajes como el teniente Gamboa de “La ciudad y los perros” o Don Gilberto Collazos de “Al fondo hay sitio” dan cuenta que tomó la decisión correcta. Actualmente, en “Maricucha”, el actor de 70 años asume uno de los roles más gratificantes de su carrera.

Antonio Corbacho Robles es un viudo multimillonario, es un personaje simpático, puedo manejarlo sin caricaturizarlo, simplemente en ritmo de comedia. Está bien planteado por Eduardo Adrianzén, por eso fluye fácilmente. Estoy feliz de formar parte de esta producción, me llevo excelente con todo el elenco y el hecho de que lo dirija una mujer, Ani Alva, me parece tremendamente satisfactorio”, destaca el artista nacional.

“Maricucha” está basada en una historia original creada por Víctor Falcón en 2010 y actualizada en 2020 por Eduardo Adrianzén. Tiene como protagonistas a Patricia Barreto, Gustavo Bueno y Andrés Vílchez. También actúan Milene Vásquez, Laszlo Kóvacs, Valentina Saba, Ximena Díaz, Stephanie Orúe, entre otros actores.

-Don Gilberto Collazos de “Al fondo hay sitio” a diferencia de Antonio Corbacho sí es un personaje caricaturizado. ¿Cómo lo construye?

Hace algunos años participé en una adaptación peruana de una obra argentina muy exitosa, que tenía como protagonistas a dos hombres arequipeños. Para ese papel fui a Arequipa con Ximena Díaz, una de las actrices de la obra. Recorrimos varios lugares, estudiamos varios dejos arequipeños sobre todo del Loncco. Me quedé con esa idea de que se puede trabajar en la comedia a un personaje y darle cierta entonación. En este caso aproveché las circunstancias, creé a un tipo con la camisa abrochada arriba, que usa un sombrero, con un dejo especial y funcionó muy bien.

Este año veremos volver a Don Gilberto, el viudo de doña Nelly, en la novena entrega de la serie. ¿Qué espera de esta nueva temporada?

Confío en la imaginación y creatividad siempre potente de Gigio (Aranda) y de su equipo. Él está muy entusiasmado, así que supongo tenemos el gran peso de no defraudar a la gente. La disposición está ahí, falta simplemente encontrarnos con una buena historia.

Los Gonzales de "Al fondo hay sitio".  (América TV / Difusión)
Los Gonzales de "Al fondo hay sitio". (América TV / Difusión)

-La valla dejada por las anteriores entregas es bastante alta. ¿Cree que la novena temporada logrará superarla?

Eso dependerá del público y de la historia que podamos contar. El profesionalismo, la creatividad y las ganas de hacer bien las cosas están ahí.

¿Es verdad que no haría un melodrama porque le tiene “cierta aversión”? ¿Qué lo llevó a aceptar la propuesta de “Maricucha”?

Mis reparos han sido porque creo que los dramones nunca se han manejado bien. Con Pancho (Lombardi) en una época tratamos de hacerlo bien a través de Proa y creo que la gente lo recuerda con bastante nostalgia, porque funcionó. Lo que hicimos fue seguir un poco el esquema brasileño y evitamos caer en la mexicanada o venezolanada. Acepté hacer “Maricucha” porque es una comedia y tiene un elenco extraordinario.

-¿Qué es lo más gratificante que le ha dado don Gilberto?

La respuesta del público es ampliamente satisfactoria. Y lo que buscan los actores es eso, construir un personaje que dentro del marco de una comedia como esta, puedan tener veracidad. Lo más importante es que sean veraces y creíbles para que la gente los acepte y los reconozca.

-¿A qué personaje le tiene mayor cariño?

A don Gilberto, pero obviamente recuerdo con mucho más intensidad mis trabajos en el cine. No solo han gustado, también han tenido mucha importancia, han sido dramas bien construidos. “La ciudad y los perros” y “La boca del lobo” creo que son trabajos valiosos dentro del contexto de la cinematografía peruana. Y todavía tengo dos películas por estrenar, una dirigida por Adrián Saba y otra por Pancho (Lombardi), llamada “Amelia”.

-Efraín Aguilar comentó alguna vez que para interpretar a Manolo Núñez, en “Mil Oficios” le puso condiciones, le dijo que no quería hacer ninguna escena donde hiciera el ridículo. ¿Es verdad?

Lo que le dije fue que procurara mantenerlo dentro de ciertos márgenes. Hablé con Gigio, que era el guionista, y estuvieron de acuerdo. Estaban contentos de que entrara a la producción. Les dije que no se excedan, que le iba a poner varias cosas al personaje. Y así fue. Le puse una forma de caminar diferente y tres o cuatro dichos que había oído durante mi vida silvestre y doméstica. De eso se trata cuando uno construye algo tiene que darle armonía. Puede emplear frases y hacerlo en un contexto donde funcione bien.

-¿Entonces, no le teme al ridículo?

Para nada. Creo que Efraín le ha dado más importancia de la que tuvo. Seguro conversando, le dije que me fastidiaban ciertas cosas que se han hecho acá y fue eso, nada más.

-¿A qué le teme en la vida?

Ha dejar de trabajar, espero que eso nunca suceda. A la muerte no le temo.

-Antes de la pandemia estaban por reestrenar “Toc*Toc”. ¿En qué quedó el proyecto?

Estábamos a diez días de estrenar esa obra, teníamos todo listo, faltaban solo algunos detalles y los ensayos generales; pero ya no se ha podido continuar. Al menos yo no podré seguir pese a que es una obra maravillosa.

-¿Cómo vivió la pandemia?

Tranquilo, en ese sentido trato de ser considerado con los demás No había necesidad de aislarme, pero sabía cómo protegerme, por eso nunca me dio el COVID-19. Lo importante es respetar las reglas del juego y con eso no me refiero a aislarse del todo.

-En el 2015, durante la inauguración del Festival de Cine de Lima, fue homenajeado por su carrera como actor, y cuatro años después, en el sexto festival de cine de Trujillo, recibió un diploma y una medalla por su trayectoria en el cine nacional. ¿Qué representan los reconocimientos para usted?

Que reconozcan mi trabajo es lo principal, que lo consideren como bueno, a eso le llamo reconocer; pero no es que esté rogando por homenajes. Los aplausos del público es lo que más me llena.

-Cuál es la mayor satisfacción que le ha dado la actuación?

Me he movido en un universo muy valioso a nivel personal, con amigos talentosos. Mi amistad con Pancho Lombardi es legendaria y con otros actores también amigos que me han acompañado a lo largo de mi carrera. En todas las áreas siempre encuentro gente que aprecio demasiado. Por eso agradezco haberme decantado como actor porque yo estudiaba en la Católica derecho y terminé la carrera pero no me gradué. Estaba en el Tuc al mismo tiempo estudiando teatro y me incliné por ese lado.

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Así se hizo - Gustavo Bueno
Gustavo Bueno recuerda escena de "La ciudad y los perros" en un nuevo episodio de #AsíSeHizo. (Fuente: El Comercio | Foto: Piko Tamashiro)

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