(Foto: AFP)
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Redacción EC

No fue el que abrió el desfile ni el que lo cerró pero, sin duda alguna, es el que se quedó en nuestras mentes desde que lo vimos. Se trata de una prenda que forma parte de la colección Primavera Verano 2019, del diseñador libanés Elie Saab, que se presentó en la semana de Alta Costura en París. Sobre la línea hay mucho que decir, pero se puede resumir en tres palabras: femenina, romántica y poderosa.

Sumergida en la vida submarina del Caribe, la colección es un encuentro perfecto entre lo ligero y lo extravagante. Vestidos de seda azul profundo, siluetas asimétricas, volados, transparencias y bordados en pedrería de jardines subacuáticos o corales, destacan en una línea que busca convertir a la mujer en una sirena total. Pero eso sí: una sirena llena de glamour.

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Y aunque la colección en su totalidad es un sueño perfecto, como lo debería ser toda línea de Alta Costura, una prenda distinta a las demás captó nuestra atención. Un vestido azul metálico de silueta estructurada, parte superior asimétrica y corte profundo en la pierna que representa a los abúlones, una especie de moluscos que cambian de color constantemente. Para asemejar sus tonos: lentejuelas y cuentas que destellan varios colores con cada paso que da la modelo sobre la pasarela. 

El vestido reafirma que los detalles son lo más importante. La prenda lleva un cinturón a la altura de la cintura para marcar la figura y unos volados a la altura del muslo que crean una ilusión 'curvy' en la modelo española Blanca Padilla, muy favorecedora. Una combinación de sensualidad, feminidad y poder en una sola prenda.