Por Carlos Batalla

El verano de 1998 llegó a Chosica con lluvias, huaicos y deslizamientos de piedras. El Fenómeno El Niño hacía sentir su indeclinable fuerza, que acabaría desbordando en febrero de ese año el río Huaycoloro. Pero para la congregación religiosa “Hermanas Dominicas de la Beata Imelda”, vinculada con la Orden de los Predicadores, ese “Niño” no fue la mayor tragedia que vivió ese año en Chosica, al este de Lima. En la mañana del 26 de enero de 1998, hallaron desmayada, sin reacción, a la hermana Katia Tomasto Hurtado, de solo 18 años. Minutos después, fallecería.

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