Por Carlos Batalla

Un paseo sencillo, amoroso y dominical acabó en desgracia aquel 26 de abril de 1964. Un joven profesor se bañaba al lado de su pareja, cuando vio que un par de extraños se acercaban a sus ropas que habían dejado en la playa. Regresaron de inmediato. El hombre los encaró, y se resistió a darles su billetera. Entonces los delincuentes sacaron a relucir una pistola. La lucha terminó con un balazo a quemarropa al bañista. Los asesinos fugaron; mientras, la víctima agonizaba en las arenas de La Chira, en Chorrillos.

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