Por Carlos Batalla

El 31 de mayo de 1970, mientras el estadio Azteca se preparaba para inaugurar el Mundial de Fútbol México ‘70 con el partido entre el anfitrión y la URSS, un terremoto de casi 8 grados sacudió con furia la costa y sierra del centro y norte del Perú. En cuestión de minutos, muchas ciudades quedaron devastadas, pero ninguna sufrió como Yungay, en el departamento de Ancash. La tragedia alcanzó su clímax cuando un apocalíptico aluvión borró del mapa a esta ciudad, dejando una cicatriz imborrable en la historia peruana.

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