Lo que ningún viajero debe hacer con los animales
Más que un POST, este es un MEA CULPA. Así, en altas. Porque no soy la primera viajera ni la última que ha cometido errores en la ruta. Pero sí, una que ha aprendido y que hoy prefiere ver la naturaleza de otra forma.

Foto: Pacifico Adventures.
Hace buen tiempo que dejé de ir a zoológicos y a ver espectáculos con animales en cautiverio. Como me dijo el año pasado Belén Alcorta, de Pacífico Adventures: “Todos cometemos errores hasta que nos informamos (…) y el asunto está en no repetirlo”.
Belén es la creadora de los planes de avistamiento de ballenas jorobadas en el norte del Perú. Los ofrece desde hace ocho años y con ellos, ha cambiado la mirada de muchos —como yo— quienes ya no consumimos shows que nos convierten en cómplices del maltrato animal.
EL BESO DE LA MUERTE
No lo hice una sino dos veces. El famoso nado con delfines que suele terminar con un beso del cetáceo que queda impreso en una foto, estaba entre mis planes favoritos. Lo recomendaba a todo el que viajaba y hasta publiqué una entrevista a una entrenadora que me habló sobre dietas racionadas, tiempos de juego y relaciones amicales que surgían entre ellos y los humanos.
Lo que no sabía, era que pagar por esta actividad implicaba que los hayan capturado, alejado de su hábitat y en muchos casos, separado a las crías de sus madres. Sin contar con las horas de trabajo, presión y estrés a los que son sometidos para que realicen las rutinas que aplaudimos.

Foto: Pacífico Adventures.
Se estima que existen alrededor de 2.000 delfines en cautiverio viviendo en delfinarios y parques acuáticos en el mundo. Lo que reduce su esperanza de vida a solo 20 años, cuando en libertad pueden llegar a los 60, según la organización SOS Delfines.
Para evitar que esto prolifere, mejor toma una excursión para ver ballenas jorobadas en libertad, delfines en manada y aves acompañando las embarcaciones de Pacífico Adventures, que salen del muelle de Los Órganos, en Piura. La temporada va de julio a octubre. Precio: S/130.
ERROR MONUMENTAL
Según la organización World Animal Protection, más de 3.000 elefantes en Asia son golpeados, malalimentados y condenados a pasar intensas jornadas de trabajo atendiendo a viajeros ansiosos por una experiencia única.
Confieso que fui uno de ellos. Pese a que siempre amé el contacto con los animales, no era consciente del daño que les estaba causando. Así que apenas pude, monté en el lomo de uno de estos gigantescos ejemplares para pasear y tener un fotón en las redes.
Poco tiempo después me enteré de esta barbarie y aunque es imposible retroceder el tiempo, ahora solo los vería en los safaris dentro de parques nacionales o en visitas a centros de rescate donde no los explotan.

Foto: Elephant Nature Park.
Para ver paquidermos apunta al sudeste asiático. En Sri Lanka, es famoso el Parque Nacional de Minneriya. Donde verlos es muy fácil, ya que tienen horarios casi ingleses para hidratarse en zonas específicas (desde US$ 70). Si vas a Tailandia, opta por Wildlife Friends Foundation Thailand o el Elephant Nature Park. Calcula unos US$ 80 por viajero.
SHOW PROHIBIDO
Que levante la mano quien no se ha emocionado con los saltos de las orcas en algún parque temático. Yo lo hice y en mi defensa puedo decir que no fui por voluntad propia. También puedo responsabilizar a las agencias de viaje que lo incluyen en el 99% de paquetes. Pero en realidad no hay excusa.
Visit Orlando, la oficina de Turismo estadounidense, indica en su web que “SeaWorld cuenta con emocionantes espectáculos que presentan a Shamu, como One Ocean”. Y recomienda: “Para relajarse en un paraíso tropical, visite Discovery Cove, donde puede nadar con los delfines y alimentar aves exóticas con su mano”.
El asunto es que para estos publicitados shows, los animales pasan por largas horas de entrenamiento, viven en espacios muy reducidos y en condiciones nada favorables para su desarrollo. Por si te quedan dudas, mira la entrevista de SOS Delfines a John Hargrove, entrenador de orcas en SeaWorld.
Ver animales en libertad es una experiencia fascinante. Dejemos de ir a lugares donde los exhiben entre rejas, los entrenan para que te diviertas o los dopan para que disfrutes tocándolos, cargándolos y usándolos para ganar algunos likes en las redes.
Si crees que no hay otras opciones te invito a ver fauna marina en El Callao, en Paracas, Marcona (Nasca), Ilo, Piura o Tumbes. Osos de anteojos en Chaparrí (Chiclayo) o en Machu Picchu, donde también hay mariposas. Mágicos delfines rosados en el río Amazonas. Cóndores en El Colca… En fin, la lista es interminable porque somos un país privilegiado. Solo en aves contamos con más de 1850 variedades.
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Imagen destacada: Elephant Nature Park.

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