Un peruano en Iraq

Añorando mis épocas del colegio San Antonio de Padua en Lima, cuando estudiaba historia de Perú y crecía por mi barrio de Jesús María jugando al fútbol y queriendo ser un Miguel Grau Seminario, siempre me preguntaba qué se sentirá estar fuera de PERU y tener la dicha de representar al país o jugar por una selección nacional o por mi Alianza Lima de toda la vida. “Debe ser algo increíble y mis padres se sentirán muy orgullosos de su hijo único” me respondía automáticamente. Pasó el tiempo y las circunstancias de la vida me trajeron a las tierras donde floreció la antigua Babilonia (en el actual Iraq). Justamente en estos días de fiesta en el Perú me vienen a la mente muchos recuerdos felices: comerse el chocolate Sublime, el Doña Pepa o las galletas charada a la hora del recreo, las escapadas al estadio, las idas a la Feria del Hogar a ver los conciertos cuando mis padres recién me soltaban la correa o la espera de los aguinaldos para ese famoso viajecito al interior del país con los amigos para descubrir y disfrutar de las bellezas de nuestro amado Perú…
Hoy a la distancia, te rindo tributo, Perú, pues sobre mi pecho llevaré siempre tus colores. Este 28 me sentiré más peruano que nunca, aunque extrañando mucho mis manjares peruanos como el cebiche, los tamalitos verdes y el tacu tacu. Al menos ese día tendré a mi alcance mi música peruana y escucharé a Eva Ayllón, a Arturo “zambo” Cavero y a otros más que a través de su música me hacen llegar al cielo. Cuando alguien me pregunta de donde soy, con orgullo les digo que soy del Perú, lugar en el que Dios hizo las cosas más hermosas.
A pesar de no ser peruanas, mi esposa Lupita y mi pequeña Marian se sienten mas peruanas que el PISCO. Felices Fiestas
Mario M. Aguayo.

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