La verdad sobre Quebec

Escribo este texto con el ánimo de compartir mis experiencias y observaciones sobre este país del norte que recibe miles de inmigrantes al año, pero que no está preparado para ello.
Unas cuantas estadísticas primero: ayer vi en las noticias que uno de cada cinco canadienses nació en otro país, es decir, es inmigrante, eso quiere decir que ese 20% pertenece a lo que aquí se le llama oficialmente una minoría étnica. En Quebec, que es lugar en el que vivo, el porcentaje de desempleados es mayor en la población inmigrante que en la natural y esto nos lleva a uno de los problemas más importantes en Quebec y el resto del país: la dificultad para conseguir un trabajo calificado o de servicios para un inmigrante. Los empleadores – que son en su mayoría canadienses, ingleses o franceses- buscan lo que en inglés se llama track récord, o sea, EXPERIENCIA CANADIENSE, y lo pongo en mayúsculas porque se ha convertido en la mayor pesadilla de aquellos que aspiran a seguir sus vidas profesionales en el nivel en que las dejaron en sus países o los que simplemente buscan un trabajo en servicios que no implique sentarse 8 horas a contestar llamadas en un cubículo de 1 x 1.5 metros.
El problema radical en que las embajadas de Canadá y Quebec en el extranjero nunca mencionan este problema harto conocido por el gobierno, que impotente frente a él sigue fomentando la inmigración profesional dando la falsa esperanza de que si logran alcanzar el cupo, podrán realizarse como profesionales tal y como lo venían haciendo en sus respectivos países. Las historias que he escuchado de profesionales que llegan dejando todo en sus países y luego se ven en la necesidad de manejar taxis o lavar platos son muchas y muy tristes, y lo peor es que muy poca gente se sincera y cuenta la verdad a sus familiares, dando así la falsa ilusión del país perfecto.
Hace poco llegó una compatriota peruana, profesional de la salud. En Lima tenía su consultorio privado pero dejó todo y ahora no tiene nada y creo que ahora trabaja en una fábrica de plásticos. Conocí hace poco a un peruano llegado hace tres años, un ingeniero de sistemas que trabaja en un centro de llamadas 8 horas al día dando consejos técnicos a los usuarios y vendiendo paquetes de conexión. Lo más inverosímil es que cuando hablo con algunos amigos en el Perú, siempre tienen una historia de gran éxito en Canadá para contar: que tal llegó a ser gerente o que tal otro consiguió un gran trabajo rapidísimo. No puedo negar que esas cosas pasan, pero son parte de lo anecdótico, lo raro o lo milagroso. La gran realidad es otra, por lo que pienso que tal vez sean esas historias que forman parte del gran mito propagado desde acá por gente que prefiere disfrazar su situación en lugar de sincerarse.
De más está decirles que a pesar de haber trabajado en Lima en varios lugares como Euroidiomas, Química Suiza o el Instituto de Idiomas de la Católica, acá no puedo vender ni caramelos en una tienda. Para finalizar, la situación en Quebec esta de mal en peor. La xenofobia está creciendo, el Partido Quebecois ha propuesto la modificación del articulo sobre los derechos de la persona de la carta de Derechos Humanos de Quebec para dejar bien en claro que antes de cualquier derecho humano esta el derecho de la nación quebecoise de implantar su identidad nacional francesa, es decir, si eso se cumple algún día, y tiene el 65% de aprobación de la población, los inmigrantes no tendrán defensa contra cualquier atropello nacionalista quebecoise. Se ha creado la Comisión de Acomodación Razonable. Esta comisión viaja a través del Quebec escuchando las quejas de la población francesa sobre los problemas que tienen por recibir minorías étnicas que no tienen las mismas costumbres, y todas las reglas culturales que habría que imponerles para que se eviten estos problemas. También se ha creado el grupo de defensa de la lengua francesa en la telefonía. Este grupo lucha para que se anulen los mensajes en inglés de los teléfonos de instituciones importantes, eso quiere decir que un no francoparlante tendría muchos problemas para comunicarse con un hospital u oficina gubernamental. De más está decir que muchos inmigrantes se ayudan con el inglés mientras aprenden el francés.
El mensaje que estas comisiones y propuestas de artículos lanza es que hay dos estratos en la población diferenciados por su lugar de nacimiento y su procedencia étnica, y que la última es un problema que hay que controlar. Para acabar, ya no es raro que en una discusión con un lugareño, este termine diciendo: “…y por último, ¿qué haces en mi país si no eres bienvenido?
Ernesto Gamra, Quebec
*Esta es una experiencia personal del lector Ernesto Gamra. El Comercio no se solidariza con las opiniones vertidas en este post.
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