Peleando por mis sueños

Foto: ASurroca
Me llamo O.O. y el 1 de mayo cumplí ocho años viviendo en Houston Texas. Después de fallar en mi primer y último intento de entrar a la Universidad del Callao para estudiar Ingeniería de Sistemas y al no tener la confianza de mi padre para entrar a una universidad privada o técnica, tuve que aprovechar y tomar el lugar de mi hermana para ir a los Estados Unidos, ya que ella estaba en los últimos años de su carrera en la universidad y no podía viajar.
Es así que mi padre y yo emprendimos un viaje hacia lo desconocido. Él con cero inglés y yo con 6 años en el verbo “to be” que me habían enseñado repetidamente durante toda la primera y secundaria. No tenía idea de lo que iba a hacer, pero ya estaba preparado mentalmente para trabajar en lo que fuera necesario. No me iba a rendir fácilmente. Sentía que toda mi familia, salvo mi madre que fue la única que me dio aliento para no rendirme, pensaba que iba a fracasar y que iba a regresar pronto.
Mi padre regreso al Perú a los 3 días de haber llegado aquí aduciendo que debía terminar un contrato que tenía en Lima. Me quedé en la casa de unos amigos de mis padres, ellos eran como familia y les estaré agradecido de por vida por su hospitalidad. Después de estar 3 meses sin hacer absolutamente nada, encontré trabajo en un Kentucky Fried Chicken cerca de la casa donde yo vivía. Me compré una bicicleta e iba a trabajar 6 días a la semana hasta la una de la mañana limpiando los grasosos utensilios de cocina y aguantando los abusos de otros hispanos. Cuando ya había perdido la ilusión de seguir estudiando, uno de los amigos de la familia (al cual yo llamo tío de cariño) me dijo que me podía ayudar a sacar la licencia de conducir y que podía intentar inscribirme en el High School de la ciudad. El mundo dio un giro de 180 grados para mí porque así podría aprender el idioma y conocer gente de mi edad.
Salía de trabajar todo sucio y lleno de grasa. Tenía que estar parado al frente de la casa a las 6:30 mañana para que el bus me recogiera y me llevara al High School. Aprendí inglés y pude seguir estudiando. También obtuve un mejor trabajo en un McDonald’s como mánager, pero como siempre, cuando todo parece perfecto, algo pasa. El padre de las personas con las que vivía y a quien consideraba el abuelo que nunca tuve, venía por última vez porque tenia cáncer. Falleció aquí en noviembre del 2001. Mi madre, que lo consideraba como un padre para ella, se puso muy triste. Mi hermana me contó no había día en que ella no lloraba por él. Al cabo de un mes y medio, mi madre se quitó el luto pero desafortunadamente, ese mismo día, mi madre estuvo cerca al incendio ocurrido en Mesa Redonda donde murieron más de 500 personas calcinadas y asfixiadas por el humo. Nunca más volvieron a saber de ella, pues los cuerpos quedaron calcinados e irreconocible. Ese fue el peor Año Nuevo de mi vida, pues como todavía no podía arreglar mi situación legal, no podía regresar al Perú para estar a lado de mi hermana y de mi padre. Tuve que tragarme la tristeza y quedarme porque si regresaba, perdía el trabajo y los estudios. Por suerte, la familia con la que vivía me hizo sentir como si fuera parte de ellos. Poco tiempo atrás había conocido a K, que más adelante se convertiría en mi esposa. Gracias a ella pude arreglar mi situación legal, pude continuar estudiando en la universidad y por fin este mes volveré para ver a mi familia. Eso sí, llegaré de sorpresa, sin que ellos sepan.
El muchacho de 17 años que se fue triste y sin ningún futuro vuelve como todo un hombre después de haber conseguido el sueño americano: Ya soy dueño de una casa en los Estados Unidoa, estoy a medio camino de terminar mi carrera en una universidad de Houston, he comenzado mi propia familia con la mujer que amo y trabajo en uno de los bancos más grandes del país norteamericano.
Escribo este post para decirle a todos los peruanos que están regados por todo el mundo y con mil y un problemas que no pierdan las esperanzas. Sigan trabajando duro que ya llegará el momento o la oportunidad de que puedan arreglar su situación legal. Mientras ese momento llega, prepárense aprendiendo el idioma de ese país o estudiando una carrera corta.
O. O, Estados Unidos
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