Gasoducto está paralizado desde 2017. (GEC)
Gasoducto está paralizado desde 2017. (GEC)
/ gec
Juan  Saldarriaga

Mucha agua ha corrido debajo del puente desde que el Estado otorgó la buena pro del Gasoducto Sur Peruano a Odebrecht y Enagás, seis años atrás. En ese lapso, el proyecto no solo ha devenido en un cementerio de tubos y maquinaria regados por la amazonía –tras su cancelación en el 2017– sino que se ha convertido en una fuente creciente de cuestionamientos, incluyendo sobornos y colusión.