Combinar todas las actividades en un mismo lugar, sin colapsar en el intento, es un verdadero reto. (Ilustración: Giovanni Tazza).
Combinar todas las actividades en un mismo lugar, sin colapsar en el intento, es un verdadero reto. (Ilustración: Giovanni Tazza).
Claudia Noriega

La ha llevado a la mayoría de empresas a nivel mundial a trabajar desde casa en lo que representa una . En nuestro mercado de trabajo, 5 de cada 10 peruanos prefieren mantener este tipo de dinámica con sus empleadores, según una encuesta realizada por IPSOS en mayo, con el fin de evitar el contagio del virus como principal argumento.

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Atrás quedaron los días en los que más de uno soñaba con trabajar desde casa y tener la posibilidad de contar con más tiempo para otro tipo de actividades. Hoy la COVID-19 aceleró esta modalidad que algunas empresas buscaban implementar y que muchas personas idealizaban, pero que ahora nos pone de cara a una realidad distinta: cómo conseguir el balance ideal entre el trabajo y la casa sin mayores barreras físicas, dado que ahora la sala o la cocina son también tu oficina y el aula de clases de los hijos.

Así, al estrés propio del confinamiento se han sumado las reuniones a la hora del almuerzo, llamadas pasadas las 6 de la tarde, mails nocturnos y el problema de conectividad que a más de uno debe de haber frustrado en los ya recurrentes “calls” vía plataformas virtuales. Todo esto entrelazado con ayudar a nuestros chicos en sus clases remotas, atender las tareas del hogar, sacar a pasear al perro, seguir con los cursos de la maestría o incluso hacer una rutina de ejercicios que ayuda mucho en este contexto.

Luego del anuncio del Estado sobre la duración de la modalidad de trabajo remoto hasta mediados del próximo año, es fundamental que se priorice la salud mental de todos los que forman parte de una empresa. La mejor manera es siendo flexibles, generando espacios de diálogo y escuchando a nuestros equipos para poder entender sus preocupaciones y necesidades.

Es importante ser flexible en la interacción con familia y empresa, tendiendo puentes para comunicarnos y así evitar problemas con la salud mental.
Es importante ser flexible en la interacción con familia y empresa, tendiendo puentes para comunicarnos y así evitar problemas con la salud mental.

EL MITO DE LA DISPONIBILIDAD

Es un error considerar que un colaborador será más productivo por el simple hecho de estar ubicable las 24 horas del día los 7 días de la semana o porque responde mensajes o chats a altas horas de la noche. Al revés: el trabajador debe tener la plena confianza de que se encuentra al centro de todas las decisiones en su propia empresa, para que también pueda trasladar con éxito esa confianza a su entorno personal, generando un balance adecuado, con límites. En medio de esta pandemia, un colaborador no debería dejar de pasar tiempo con su familia porque le agendaron una reunión por Zoom a las 8:30 pm.

Las organizaciones tenemos un rol activo tendiendo estos puentes y un factor clave es la comunicación bidireccional. Facilitemos herramientas, pero prioricemos por sobre todas las cosas la salud mental de todos nuestros colaboradores.

(Claudia Noriega es gerenta de Experiencia del Colaborador BCP)

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