Piazza
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Leslie Salas Oblitas

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No cabe duda que el sigue siendo ejemplo de resiliencia, y es que muchas marcas, más allá de concentrar esfuerzos en recuperar lo perdido a causa de la crisis sanitaria, siguen apostando por la expansión, pese a las difíciles condiciones que aun atraviesa esta industria.

Un claro ejemplo de perseverancia es Piazza, la pizzería restobar de raíces arequipeñas, lejos de ver las dificultades propias de la pandemia –en medio de las restricciones de aforo y de horarios- decidió apostar por continuar su expansión en Lima con dos nuevos restaurantes en San Isidro y Miraflores, y después de casi siete años de abrir su primer local en Santiago de Surco.

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Paul Bonet, gerente de Corporación Piazza, cuenta que, si bien las ventas de su local en Surco bajaron 30%, la fuerza del delivery y la gradual recuperación de las ventas en salón los convencieron para continuar su apuesta, pero con una arquitectura distinta y acorde a la nueva normalidad.

Es así como entre febrero y marzo de este año abrieron las puertas de ambos locales (Miraflores y San Isidro) priorizando un área importante de terraza, donde ahora ya se permite tener un aforo del 100%. Incluso, el local de Surco también lo rediseñaron, ampliando el área de terraza, pasando de una capacidad de 20 a 50 personas. “De esta manera lo que hicimos fue adecuarnos y darle la vuelta a la pandemia, dando mayor confianza al comensal de visitarnos y lanzando una estrategia fuerte en delivery”, asegura.

Detalla que, en el caso de Surco, por ejemplo, la ampliación de su terraza– que les demandó US$ 18.000 – le ha permitido cubrir prácticamente todo el aforo que este tenía antes. “Hoy el 75% de las ventas se dan en salón y el 25% restante corresponde al delivery”, dice.

Además, revela que la expectativa es abrir hacia fines de año un cuarto restaurante en San Miguel, si las condiciones se dan y encuentran local. “La pandemia nos ha permitido acceder a zonas donde antes era imposible encontrar un local (como Miraflores) y negociar mejores precios. En Miraflores y San Isidro invertimos US$ 120.000 y US$ 127.000, respectivamente”, revela.

OPERACIÓN SUREÑA

En el caso de sus operaciones en Arequipa, donde tienen cinco locales (dos de ellos inaugurados en abril pasado), Bonet detalla que la apuesta es distinta, ya que ahí son más fuertes en delivery que en salón y por ello los dos últimos locales que se han sumado a la cadena apuntan más a darle cobertura a la marca.

“El delivery representaba un 70% de nuestras ventas en Arequipa y el 30% se da en salón, por eso lo que aquí buscamos es básicamente ampliar nuestro rango de atención”, precisa.

El ejecutivo indica que el éxito de la marca familiar y su rápida recuperación responde a su barra libre de pizzas artesanales, que ha calado en el gusto de todos los amantes de la cocina italo-peruana.”Nos hemos caracterizado por tener sabores únicos estilo fusión peruano-italiano e insumos de alta calidad por eso nos animamos desde hace 20 años a ser los pioneros en la barra libre de pizzas”, acota.

Comenta, asimismo, que quienes llegan al restaurante pueden ver el horno artesanal expuesto con piso de piedra que va horneando sus 30 distintos sabores de pizzas, Rocoto Arequipeño, Lomo Saltado, Caprichosa (full carne), Selvática, así como las clásicas hawaianas, pepperoni, vegetariana, entre otras, y lasagnas.

Informa, finalmente, que en La Ciudad Blanca la cadena ya equiparó las ventas preCOVID-19; mientras que en Lima están a un 80% de las ventas. La firma espera que en la medida que se levanten las restricciones -como reiniciar operaciones los domingo, que suele concentrar el 20% de las ventas a la semana- estas se recuperarán.

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