"En definitiva, disminuir la anemia ha empezado a ser un objetivo nacional en el que todos estamos aportando nuestro granito de arena", indica Lavado. (Foto: Archivo)
"En definitiva, disminuir la anemia ha empezado a ser un objetivo nacional en el que todos estamos aportando nuestro granito de arena", indica Lavado. (Foto: Archivo)
Pablo Lavado

Economista

Esta semana hemos recibido una de las mejores noticias del 2019: la ha bajado, ha alcanzado su nivel más bajo desde el 2010 y se ha quebrado el estancamiento del pasado. Para el 2019, la proporción de niños menores de 3 años con anemia disminuyó a 40,1%, 3,4 puntos porcentuales (pp) menos que en el 2018, lo que significa casi 43 mil niños menos con anemia. En el 2010, la tasa de anemia era de 50% y, entre el 2015 y el 2018, la anemia se había estancado en 43,5%.

Aún mejor, la anemia ha caído en casi todo el Perú (en 24 de las 26 regiones). Las regiones que han experimentado la mayor caída son Pasco (caída de 8,5 pp) y Amazonas (caída de 8,1 pp). Sin embargo, hay dos regiones en donde ha incrementado la anemia: Cusco y Puno, y en el sector rural la caída aún es muy tímida. Un dato importante es que en Lima Metropolitana la anemia ha caído, ya que es la zona con más niños menores de 6 años y no caía desde el 2016.

Es importante entender las causas de la caída, las cuales se pueden resumir en dos: una estrategia multisectorial y actividades multidimensionales. La estrategia multisectorial ha tenido como ente rector al Ministerio de Salud, el acompañamiento estratégico y financiero del Ministerio de Economía y Finanzas, el excelente y necesario complemento del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, y la ejecución por parte de los gobiernos regionales y locales, y el constante soporte de los demás sectores. A estos se les ha sumado cada vez con una mayor participación el sector privado, empresas particulares y gremios, y la academia. En definitiva, disminuir la anemia ha empezado a ser un objetivo nacional en el que todos estamos aportando nuestro granito de arena. Este esfuerzo conjunto debe continuar independientemente de quienes se encuentren en la cabeza de cada una de las instituciones mencionadas. La institucionalidad y la continuidad son bases importantes para alcanzar objetivos nacionales.

El segundo aspecto es la estrategia multidimiensional, entendiendo las distintas aristas del problema y bajo una teoría de cambio clara, lo que implica ejecutar distintas actividades: gotas de hierro, visitas domiciliarias, tamizaje constante, suplemento de multimicronutrientes, sesiones demostrativas, seguimiento del personal de salud, mayor educación en hábitos nutricionales y sanitarios, entre otras actividades. La red preventiva promocional del Ministerio de Salud y los gobiernos regionales y los Cuna Más juegan un papel importante.

Esta experiencia de esfuerzo conjunto debe ser replicada para las tan necesarias mejoras en sectores como la salud, la educación, la formalización, las reformas laboral y tributaria, la inversión pública y el tan ansiado y perseguido incremento de la productividad de los peruanos. En este último punto, comenzar a disminuir la anemia en niños menores de 3 años significa más niños que aprenderán más y mejor en el colegio, más jóvenes que estudiarán una carrera superior, más peruanos productivos. Sigamos adelante puestos los ojos en objetivos claros y que durarán con estabilidad, continuidad e institucionalidad.