Últimas noticias

Columnas

/ OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.

Blanca, por Alonso Cueto

“La concisión, la capacidad de observación, la fluidez arrítmica de los versos, siempre sostuvieron una conciencia hecha en la distancia del mundo”, escribe Alonso Cueto en su columna dominical.
  • Horacio Ochoa, el fotógrafo que capturó el Cusco como pocos y cuyo legado (por tanto tiempo ignorado) vuelve a renacer
  • Sarah Bernhardt, la diva que cobró una fortuna en soles de plata para presentarse en el Perú y paralizó la capital tras la guerra con Chile
El 10 de agosto de 1926, en Lima, nació la entrañable poeta Blanca Varela.

Alonso Cueto

17/8/2026 11H15 - ACTUALIZADO A 17/8/2026 11H15

De todas las caras de Blanca Varela que aparecen en la memoria, creo que prefiero la imagen lozana, como de una niña, que lucía en la sala de su velorio. Era un día de sol, en marzo del 2009, y era como si hubiera recuperado el rostro con el que siempre se había asombrado de la vida. Ahora que acaban de cumplir 100 años, el cuerpo y el rostro de Blanca Varela se mantienen cerca. Ese rostro acompañado por la suave energía de su voz, la gracia de sus manos, sus ojos profundos y húmedos que miraban desde muy cerca.

MIRA: Te leo como un libro, por Irene Vallejo

Su conversación estaba siempre salpicada de toques de humor, con frecuencia perverso, de un escepticismo lúdico. La ironía y la agilidad de su conversación y la elegancia de su aspecto no hacían adivinar el tono conciso, furioso, esencial, lúdico de sus versos.

En medio de esas conversaciones, era muy capaz de hacer algunas confesiones. En una ocasión me contó que Sebastián Salazar Bondy siempre había sido un amigo querido, cuyos avances amorosos no permitía más allá de un cierto límite. “Pero cuando conocí a Fernando (de Szyszlo) me pareció que allí acababa todo”, agregó. “Sentí que era un animal igual a mí”. Los unía el culto al arte y a la belleza como una señal de rebeldía. Su generación, la de los años cuarenta en la Universidad de San Marcos, fue de iconoclastas. En un artículo en la revista “Debate”, contaba que en la puerta de la universidad ella y sus amigos pifiaban los autos lujosos que pasaban. Ese lado disconforme, contestario nunca la abandonó a pesar de la marginalidad en cuyos silencios escribía. Por eso Vargas Llosa escribió que su poesía “era un vicio recóndito inconfesable, cultivado en la clandestinidad, con celo y reserva tenaces, como si su exposición a la luz, a los ojos de los demás pudiera dañarla”.

La concisión, la capacidad de observación, la fluidez arrítmica de los versos, siempre sostuvieron una conciencia hecha en la distancia del mundo. En su obra, parece haber una búsqueda de aquello de esencialmente irónico y melancólico en el universo. “Digamos que ganaste la carrera – y que el premio – era otra carrera”, dice uno de sus versos. En otro afirma: “querido mío – adoro todo lo que no es mío – tú por ejemplo”.

En su vida diaria, era la mejor amiga de todos, y lo demostró a lo largo de los años. Uno de sus mejores amigos fue su vecino en Barranco Emilio Adolfo Westphalen, quien la invitaba a tomar el lonche en el café Las Mesitas. Recuerdo que cuando murió Emilio, la llamé y la encontré llorando. “Era el mejor de todos”, me dijo. Aficionada al cine, a la conversación, a los viajes, su oficina del FCE en la calle Berlín era con frecuencia un centro de reunión de amigos. Amaba a la gente que tenía cerca. En una ocasión, mientras íbamos a una reunión, me dijo que sabía que la muerte se acercaba. “La muerte no me da pena ni miedo”, me dijo. “Solo me entristece saber que no podré seguir viendo a mis nietas”. Ese apego a la gente es parte de su búsqueda por el misterio de las cosas sencillas.

Una búsqueda que sigue reflejada en una cara lozana y asombrada. Ese rostro con el que le daba la bienvenida a la muerte fue el mismo con el que saludó siempre a esta vida que cumple cien años.

TE PUEDE INTERESAR

  • “Retazos familiares”: crítica del primer libro de cuentos de Alberto de Belaunde
  • Cuatro siglos de delincuencia, por Alonso Cueto
  • 100 años de Roger Corman, un tipo fuera de este mundo
  • Giovanna Pollarolo: “Quiero ofrecer una manera distinta de vivir la maternidad”
  • Francis Bacon: cuando el conocimiento es poder

Conforme a los criterios de

Saber más

Google

News
Sigue a El Comercio en

Google

News

TAGS

Alonso Cueto

|Blanca Varela

Contenido Sugerido

Contenido GEC

Noah Wyle cuenta cómo recibió el título del hombre más sexy del mundo: “Pensé que era una broma”

El Comercio

Erich Fromm, psicoanalista, sobre las parejas: “Si una persona ama solo a otra y es indiferente a todas las demás, su amor no es amor, sino un apego simbiótico o egoísmo ampliado”

El Comercio

Resultados del Balón de Oro 2026: El mejor jugador del año para la revista France Football

El Comercio

Los expertos en psicología coinciden: quienes buscan un perfeccionismo constante no solo tienen miedo al fracaso, sino heridas de la infancia

El Comercio

Cita del día, Denzel Washington, actor: “El hecho de que estés haciendo mucho más no significa que estés logrando mucho. ¡No confundas movimiento con progreso!”

El Comercio

El SS United States se hundirá en Florida para crear el mayor arrecife artificial del mundo

El Comercio

Te puede interesar:

Nadie cree en nadie, por Alonso Cueto

El fundador de un país, por Alonso Cueto

Lecciones diurnas, por Alonso Cueto

Otra batalla del pasado

Más en Columnas

Nadie cree en nadie, por Alonso Cueto

Tener un cuerpo, por Irene Vallejo

El fundador de un país, por Alonso Cueto

Sol de salvación, sol del delirio, por José Carlos Yrigoyen

Una nueva prehistoria: reseña de “Cazaré lo nuevo señalando tu nombre” de María Belén Milla

Lecciones diurnas, por Alonso Cueto

Ver más de Columnas
Do Not Sell My Info
Privacy Settings