Según Matuk, el Gobierno estima que en la última semana de abril en el Perú habría 504 pacientes en cuidados intensivos. Por ello, se hacen esfuerzos para incrementar las camas. En la imagen, del 25 de marzo último, personal especializado de la ÚDEX traslada a una ciudadana canadiense, sospechosa para COVID-19, que deambulaba cerca de Larcomar. (Foto: Miguel Yovera/GEC)
Según Matuk, el Gobierno estima que en la última semana de abril en el Perú habría 504 pacientes en cuidados intensivos. Por ello, se hacen esfuerzos para incrementar las camas. En la imagen, del 25 de marzo último, personal especializado de la ÚDEX traslada a una ciudadana canadiense, sospechosa para COVID-19, que deambulaba cerca de Larcomar. (Foto: Miguel Yovera/GEC)
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > MIGUEL YOVERA
Por Gladys Pereyra Colchado

La guerra contra el coronavirus que lidia el Gobierno se sustenta en una estrategia de martillazos. El primero obligó a los peruanos a quedarse en casa; el segundo, a salir a comprar según el sexo. Ahora, con 5.256 contagiados y 138 muertos, empezará uno que incluye la vigilancia por antenas de celulares. Farid Matuk, del Grupo Prospectiva del Ministerio de Salud, es una de las cabezas tras estas medidas.